LOS NOMBRES VERDADEROS EN LAS
 SIERRAS DE ESTE PARQUE NATURAL

             

Introducción
Charco de la Pringue
Las Escaleras 
Loma de la Vez(Be)
Collado del Perenoso
Pedro Miguel (Blanquillo)
Morrón del Cerezo
Cueva Honda
Las Albarizas
El Paso del Cubo
(Cuco)

 
Cuánto callan los nombres
y cuánto gritan, Dios mío
proclamando dignidad
de  fuentes y  caminos,
del río de las aguas claras
y del sueño que va conmigo.
Cuánto gritan los nombres,
cuánto, Dios mío.
 

   Errores en los libros y     

       mapas  por el lugar
 

     A modo de introducción.

    Sólo unos apuntes, sencillos e incompletos, para abril camino hacia algo más profundo y extenso. La toponimia de los lugares y sitios son uno de los mejores rastros para entrar y comprender la historia pasada. Para mí la verdadera y bella historia de los lugares y personas que lo habitaron. Cada nombre, a veces, es como un documento escrito no por el más listo y culto sino por el más ignorante del lugar y por ello, con unos rasgos diferentes a los documentos de archivos y bibliotecas. Por esos los nombres deben ser conservados y respetados como si de un tesoro se tratara.  Antes de redactar este pequeño capítulo quiero decir algo que descubrí hace tiempo.

 

   En los mapas que el ejército levantó de estas sierras, los primeros hace más de cien años, deslizaron muchos errores tanto en la toponimia como en los recorridos de aquellos viejos caminos que usaban los serranos para moverse por estos parajes. En los mapas que también el ejército siguió editando de estas sierras, continuaron traspasando aquellos primeros errores y deslizaron otros. En los mapas, libros  e informes que se fueron levantando de estas zonas de la sierra y de otras, los errores de toponimia seguían presentes porque muchas veces, se usaban como fuentes de documentación aquellos primeros mapas y escritos.  

               Y al respeto, uno de los mapas más recientes y pretencioso porque está hecho a escala 1:10.000, para recoger el máximo de información y detalles y con los más modernos medios, lo hizo la Junta de Andalucía hace unos años. No he visto por ninguna parte otra publicación que contenga más errores que este mapa. Dentro de estas sierras, la toponimia la trata de la forma más arbitraria y descabellada. A lo que es un punto concreto lo trata como paraje y a lo que es un paraje lo considerada el rincón más pequeño. Repite el mismo nombre varias veces por el mismo trozo de terreno y donde hay una cumbre lo trata con el nombre de una llanura.  Y así de este modo, lo que podría haber sido un trabajo científico de auténtica envergadura y calidad, se queda reducido a un mero trabajo de aprendí que juega con los medios más modernos para concluir en resultados desastrosos.

 

                Personalmente pienso que aunque esto es humano y nadie puede ser condenado por ello, cuando los trabajos los realiza la administración o personas que se sienten con autoridad sobre estas sierras, deberían tener más cuidado. Un error, tres o cuatro de nombres mal puestos e incorrectamente escritos, no tiene mucha importancia pero sé que a las personas que son de estas sierras y conocen bien los parajes, les duele. Sienten como que los de fuera y desde fuera, menospreciaran el mundo del que ellos son y han vivido toda la vida. Parte de su cultura e identidad es precisamente los nombres de los sitios que sus antepasados le pusieron a la sierra. A tal cortijo lo conocían y llamaban con tal nombre porque para ellos tenía sentido y necesitaba llamarse así.  Otro distinto y puesto desde fuera ni es nada ni para ellos significa nada. Además, detrás de cada nombre puesto a los puntos y cortijos de la sierra, a veces hay toda una gran historia. Un mundo oculto que sólo ellos conocen bien porque la vivieron o se la transmitieron sus mayores.

 

                ¿Por qué no tratar con cariño y respeto las raíces, cultura e identidad de las personas que vivieron, viven y son de estas sierras?  No es igual para ellos que se diga y se escriba collado del Caracho que del Garacho o Deraleja que Peraleja. (Sitio donde se cría algunos perales) ¿Qué es y significa Deraleja?  En toda la extensión de este gran parque natural no hay ni un sólo punto que se llame de este modo. Es una palabra que nadie conoce ni se encuentra en ningún diccionario del mundo. Y en este caso el inculto es el que llega o vive en las grandes ciudades  y no el que está y es de estas sierras.  Y por esto muchas veces me he dicho que así como en estos tiempos modernos se ponen en marcha tantos proyectos, casi todos en la línea de negocios y dineros,  se debería promover algo que velara por la pureza de los nombres serranos. ¿Quién lo hace y cómo debería ser?

 

                Quizá por estas razones y otras que no diré es por lo que sí me atrevo a exponer que los renglones de este desarrollo mío corresponden a más reciente y exhaustivos trabajo de campo, realizado directamente sobre el terreno y la realidad más fresca. Quiero  decir  que  para dar cuerpo y contenido al presente trabajo apenas han sido consultados archivos ni publicaciones ni material escrito alguno. Todo lo escrito sobre  estas páginas  ha  sido recogido de la experiencia más directa sobre el terreno. Así, mientras la realidad y materialización del presente trabajo se hunde y alimenta  de  las raíces más hondas y viejas, también se fortalece y sustenta en el presenta más vivo y real. De lo antiguo y lo que fue recoge el impulso  y la  primera materia y de lo nuevo y lo que es, se empapa para así sacar a la luz y dar forma a una realidad nueva, con su dolor y su belleza. Lo demás, está  en  el corazón, en el alma del que por aquí muere y reza mientras recorre las sendas que se pierden y bebe del viento, de la luz del sol, de la soledad y esplendor de los campos, siempre a la espera y siempre reflejando la eternidad de lo que, aunque es materia, lleva dentro de sí el germen de lo limpio, la claridad y la inmortalidad más bella.  Tenía que decir esto para dar luz y orientar y ya lo he dicho.   

               

                *Charco de la Pringue: es charco  del Aceite y tiene historia. Un poco más abajo de este paraje, todavía existe la construcción de un antiguo molino de aceite.  En tiempos antiguos, antes de la construcción del Embalse   del Tranco, el camino que usaban los serranos para salir y entrar a la sierra pasaba justo por el borde de lo que hoy es la piscina remansada del charco  de la “Pringue”. En una ocasión, cuando pasaban por el lugar unos arrieros con los burros cargados con pellejos de aceite, uno de ellos se cayó al charco y quedó manchado de líquido. Desde aquel accidente al paraje se le empezó a llamar charco  del Aceite.  Lo de la pringue viene después y deja de hacer honor a lo que en un principio fue tan noble por arrancar desde la raíz e identidad de estas bonitas y grandiosas sierras. *collado de la Traviesa: No existe. O sí existe pero de otra manera.  A la cañada, tinada y cortijo que ahora se le conoce con este nombre y quedan subiendo del arroyo Gil Cobo para el collado del Pocico de la nava del Rico, se les llaman de la Traviesa no por traviesas de maderas, filones de mineral o los morros de algunas cumbres, como dicen algunos buenos libros. Los serranos de aquellos tiempos a este punto le empezaron a llamar con este nombre porque por este rincón había un cruce de caminos. Se atravesaban o juntaban varios caminos.

 

     En los tiempos modernos personas de fuera de estas sierras compraron un cortijillo arriba, en el mismo Raso  del Collado, su nombre de siempre, y desde la carretera asfaltada,  abrieron un camino de tierra para entrar con los coches a este cortijillo, hoy en ruinas.  Justo donde se aparta este camino de la carretera construyeron dos pilares de cemento y atravesaron un gran tronco de pino. La traviesa que confirmaba el nombre del lugar pero era falso porque el topónimo venía de tiempos muy lejanos y lo había motivado el simple hecho de varios caminos que se juntaban, atravesaban y se iba cada uno para sus lugares correspondientes. Lo que ahora algunos mapas y libros llaman collado de la Traviesa nunca lo fue con este nombre sino con el de  cueva Honda o el del raso  de la Escalera. Pero a pesar de lo dicho, por encima  del cortijo del Rico, en una cuerda alargada que tiene en su parte alta el pico Ponestillo y en su parte baja el de la Bandera, hay un pequeño collado. Un portillo muy bonito que da paso para la tiná de Dámaso y la nava del Rico o al revés. A este collado menor, por el que no pasa ninguna senda importante, sí lo he oído nombrar alguna vez con el nombre de la Traviesa. Collado de la Traviesa porque ciertamente la loma queda atravesada en el sentido opuesto a como van todos los caminos y tierras llanas que hay por ahí. 

 

    Loma de la Vez: es Loma de la Be, por la figura que representa la roca. En los mapas y algunos libros buenos, dicen, que de la sierra se han escrito, la describen como Loma de la Vez y no es correcto. Los serranos le pusieron el nombre de la Be porque esta cumbre rocosa, vista desde ciertos puntos de estas sierras, representa  o se parece algo a la letra Be pero tumbada.  Yo he mirado desde ese punto y doy testimonio de que es cierto. *Fuente del Milano: es Vilano como también la nava que no es Milano sino Vilano. En este punto es donde algunos sitúan el inexistente collado de la Traviesa. Y es cierto que por esta nava pasaban antes varios caminos que llevaban para distintos lugares de la sierra y también para el pueblo de Mogón.  Pero el único punto que con el nombre de Traviesa he encontrado por esta zona, se localiza por el cortijo de la Traviesa. Se empezó a llamar de este modo porque varios caminos de aquellos tiempos se “atravesaban”, cruzaban desde distintas direcciones. Por encima queda el collado del Raso  de la Escalera con las ruinas de tal cortijo. Podría llamarse de la traviesa, por la proximidad  al cruce de los caminos pero los serranos no lo llaman así.

 

    *Aguascebas de la cueva del Agua: es arroyo de las Aguascebas de Gil Cobo y lo de la cueva del Agua, aunque es cierto que existe y se encuentra por debajo   de la lancha de la Tejea, barranco del Zarzalar y lancha de la Benita pero las personas antiguas cuando se refieren a este arroyo lo nombran por las Aguascebas de Gil Cobo o simplemente por el arroyo de Gil Cobo.  Así es como se llaman los poyos y raso por donde este cauce pasa. Uno de sus tramos más bonitos.  Se encuentra al salir de la cerrada  de San Ginés.  *Raso de la Honguera: se encuentra en otro punto diferente en el que lo han ubicado en algunos mapas y libros. La llanura que ahora cría chopos, tiene fuentes y mesas para los turistas y queda hermosamente atravesada por la limpia corriente del recién nacido río Aguascebas Grande, no es el raso  de la Honguera. Al borde mismo de la carretera hubo  un cortijo y las personas que lo habitaban cultivaban las tierras de esta llanura. Y como son tierras llanas junto a un caudaloso río ellas las  distinguían con el bonito nombre serrano de las Huelgas del Peinero. El cortijo que hubo ahí y que derribaron para construir la carretera asfaltada se llamaba cortijo de la Huelga del Peinero. El verdadero raso  de la Honguera se localiza más arriba, como bien detallo en un capítulo del presente trabajo y aparece en varios mapas más recientes en los que colaboré intensamente. Tal nombre proviene de lugar donde se crían los hongos.

 

        *Cortijo de la Hiedra: se menciona en libros y mapas y no existe por este rincón de la sierra. Tampoco existe este topónimo en toda la Sierra de las Villas. Por donde algunos lo ponen y describen, aunque hay muchos cortijos y tapuelas, ni uno sólo se llama así. Y con el nombre de la Hiedra viene recogido desde los mapas más antiguos que el ejército levantó de estos parajes. Por cierto, con errores a puñados por lo que  son poco útiles para documentar trabajos más modernos.  Las siguientes ediciones se limitaron a copiarlo de las primeras y los errores se siguen arrastrando. Por el poyo  del Moro sí existe un accidente topográfico con este nombre. Es el puntal  de la Hiedra, cerca de piedra Jarrá. *Collado del Muerto: se encuentra por encima de la Blanquilla Baja, hacia el lado de peña  Corva y entre  la morra  de los Cerezos y otra morra menor conocida por la Torca. Es el collado que divide las aguas para el arroyo de la fuente del Tejo y el de fuente Colorá, ramal derecho y nacimiento del arroyo Gil Cobo. Bonito como pocos lugares en estas sierras es ese elevado punto donde se abre una llanura muy parecida a la del raso  de la Escalera. La historia cuenta que por el lugar crecía un gran roble. Un año se secó y poco años después se cayó. Descubrieron que tenía el tronco hueco y dentro, se encontraron el esqueleto de un guarda forestal con la carabina y todo. Desde entonces le llaman el collado del Muerto. Historias de guardas por la zona y otras partes de las sierras, aparecen con mucha frecuencia y casi ninguna es positiva. Siempre fueron la cara visible y palpable  de la Administración de turno y la Administración arremetió duramente  contra los serranos. Al collado del Muerto se llega  desde la hoya  de la Zamarrilla, por encima de majá  Serbal, desde la cañá de la fuente del Tejo, la Rinconá, desde el collado de la fuente del Buitre y por la morra  de la Torca. 

 

      *Collado del Perenoso: es un nombre un tanto extraño pero bonito. Y claro que tiene su explicación desde el mundo de los serranos y no desde la ciencia escrita. Por estas zonas y, en tiempos muy remotos, ellos decían “perenal” cuando se referían a las piedras de cuarzo que se llaman pedernal.  Por este collado y en ningún otro punto más de las Sierras de las Villas, hay muchos trozos de esta piedra pedernal. Los serranos, antes usaban estas piedras para encender las yescas que ellos mismos fabricaban de cardos cocidos y machacados. Contra estas piedras de pedernal rozaban con fuerza otra o algún trozo de acero y saltaban chispas. Con ellas prendían las yescas de los cardos y encendían tanto los cigarros como las lumbres. En este collado había y todavía hay muchos trozos de este mineral. Desde todos los rincones de estas sierras acudían al collado en busca de estas piedras. De “perenal”, como ellos decían, quedó perenoso y como el punto es un collado y muy bonito, se quedó con el nombre de collado del Perenoso, Pedernal.

    Collado del Pocico: con este bonito nombre y en las Sierras de las Villas al menos conozco tres sitios. Distantes unos de otros y solo dos de ellos recogidos en algunos de los últimos mapas que de este Parque Natural se ha hecho. El primer collado del pocico se encuentra por donde Cuevabuena. En uno de mis trabajos lo describo así: "En los primeros metros y por la izquierda, en la misma senda, brota un pobre venero. Le hicieron una poceta para recoger el agua y con ella regar los trocico de tierra que hay un poco más abajo. Los que vivían en cueva Buena, también cogían agua de este pocico para beber y otras necesidades. A estas alturas los manantiales son escasos y pobres. Quizá por este venero y la alberquilla que ellos le construyeron, al collado lo conocían con el nombre del Pocico. Que nada tiene que ver con el otro pocico que hay justo al volcar para la nava del Rico. Pero también al punto aquel le llaman el pocico por el pequeño pozo que abrieron en la tierra para recoger el agua. El puntal que nos va quedando por la izquierda también participa del mismo nombre: puntal del Pocico.  La senda se hunde en un amplísimo circo para salvar precisamente la cuenca de un arroyo que baja desde las cumbres.  Son las del pico Almagreros que se le ve coronando todavía muy retirado de nosotros y para el lado del nacimiento del Guadalquivir".  Quizá este collado del pocico es el menos conocido de los tres. Nunca lo escribió nadie ni en libros ni en mapas. Como si no existiera y fue muy importante para las personas que por él pasaban en tiempos lejanos y para los que por el rincón vivían.  Los otros dos sí lo conocen muchas personas. El que se encuentra sobre las cumbre  por Piedras Morenas cerca de Pinar Negro y el de la Nava del Rico que propiamente, y en un principio, fue collado de la Nava del Rico. Lo del pocico vino después por el pequeño pozo que en el lugar abrieron. ¿Existe todavía? ¿Tal como fue al principio?

     *Blanquillas: es este el nombre exacto de dos preciosas porciones de terreno que coronan la gran cuerda de la Sierra de las Villas por el nacimiento del arroyo de Gil Cobo y el río Aguascebas Grande. En libros y mapas aparecen como Blanquillo y hasta recomiendan que así debe llamarse y se equivocan.  Se argumentan cosas que nada tienen que ver con el origen de este nombre. Blanquilla simplemente es por el color de las piedras. Los serranos siempre fueron realistas, simples y práctico cuando ponían nombres a los sitios. Nunca excavaron ni en enciclopedias ni grandes libros antiguos. Y los distinguen con los nombres de la Blanquilla Alta y la Blanquilla Baja. Las tierras de estas preciosas alturas  desde siempre los serranos las sembraron de trigo, cebada, garbanzos, yeros, centeno y otras semillas.  Desde tiempos lejanísimos han sido tierras de labor y eso lo atestiguan las ruinas de viviendas que tanto en una blanquilla como en la otra todavía existen. Pero el nombre de Blanquilla Alta y Baja, no se le aplica sólo a un punto concreto sino a una zona que sólo los serranos saben delimitar con exactitud

 

    *Pedro Miguel: este monte o pico se encuentra coronando la Blanquilla Alta, por donde tiene su nacimiento uno de los ramales del arroyo Gil Cobo. Es el punto más alto que la Sierra de las Villas presentan por esta zona.  Alcanza los 1830 metros y queda rodeado por dos preciosos picos de más de 1700  metros de altura  que llaman los Hermanillos aunque no lo son. Pedro Miguel debe su nombre  y, todavía lo testimonia el pino que por allí crece, a la muerte de un serrano. En una época de fríos y nieves, se quedó perdido por el lugar, se acurrucó por donde pudo y por allí se lo encontraron muerto. Junto a él había un saco con nabos y trozos de pan.  En el pino grabaron algunos cruces como recuerdo y en su memoria. Desde aquel accidente al monte se le llama Pedro Miguel porque así se llamaba la persona que por el paraje perdió la vida. Blanquilla se le llama no a  la parte más elevada de esa cumbre sino a las laderas que desde lo más alto caen hacia el lado de peña  Corva.  Subió una vez un cura por allí y con un grupo de personas, en el mismo pino estuvieron diciendo misa en memoria de aquel lejano, pobre y noble serrano muerto de frío junto al árbol.  A Pedro Miguel se sube por la Blanquilla Baja, toda la cañada arriba y por el collado del Perenoso, por un “cenajón” que se ve allá arriba, por ahí sale un portillo que va derecho a la Blanquilla Alta. Desde allí, toda la raspeja arriba hasta salir a lo alto. Tiene un buen tirón.  *Deraleja. Me lo encontré escrito así en un panel de información para los turistas que puso la Junta de Andalucía justo en el camino que lleva al refugio, ahora que no antes, de la cueva del Peinero. El que conoce estos rincones enseguida lo detecta y sabe que es un fallo. Se refiere al paraje de la Peraleja. Se encuentra por los poyos del Gil Cobo. Pero las personas que vienen de fuera y son por completo extraños en estos rincones, más que orientarse y recibir algo de cultura, se desorienta y se les confunden. ¿Quién les podría dar referencias del rincón llamado Deraleja? ¿Dónde está y por qué se llama de este modo?  Peraleja se refiere a sitios donde hubo perales.

 

    *Caracho: de este modo está escrito en otro de los paneles de información a los turistas a la entrada de la pista de tierra que lleva al paraje conocido como Chorrogil. Su escritura correcta es esa y no la que aparece en algunos mapas. Parece que esta palabra remite a persona “zahurda”, basta y salvaje, según me han comentado por la zona. *Lancha del Lobo: tampoco existe por el lugar, situada casi siempre y, desde los primeros mapas que trazó el ejército por estas sierras,  en la parte alta de la porción de tierra que se recoge entre el Aguascebas de Gil Cobo y el Aguascebas Grande.  En casi todos los trabajos que se han hecho de las sierras del Parque Natural, se ha seguido transcribiendo este nombre. Unas veces se le pone más arriba y otra más abajo pero el echo en sí es que por esta zona de la sierra no existe tal lancha. Existe la lancha de la Cigarra que es la que corona por encima de la carretera que va desde la cueva del Peinero  al cortijo de la Traviesa y que también se le conoce con el nombre de lancha de los Espinares. La que hay más próxima a la cueva del Peinero, tomada en alguna ocasión por la lancha del Lobo, tiene otro nombre.  Con el nombre del Lobo, por esta parte de las Sierras de las Villas, sólo se encuentra el cortijo del Lobo, por debajo de la nava del Rico, collado del Lobo, justo detrás  del cortijo y la cañá del Lobo, entre Pedro Miguel y la Blanquilla Alta.

 

    *Morrón del Cerezo: se levanta en la parte alta de las llanuras de Jabalcaballo, Frente a peña  Corva hacia la Blanquilla Baja y Pedro Miguel.  Destaca con toda claridad sobre la cima de la cordillera y la  pronunciación correcta de su nombre  es la morra  de los Cerezos.  Por la zona hay varias morras y ningún morrón. Está la morra  de Poyollano  o Chorrogil, por encima del Embalse del Aguascebas. Los serranos la llaman simplemente la Morra. Entre el cortijo del raso  de la Escalera y los Pedazos de Lara, se alza la morra  de Facundo y sobre las llanuras de Jabalcaballo la morra  de los Cerezos. ¿Por qué los serranos preferían ponerles morras y no morrón? Son pequeños matices pero no daba igual. *Peña Corba: lo correcto es Peña Corva. Se encuentra también por encima de los llanos de Jabalcaballo y no es una sola peña sino un buen lanchón que sube desde el valle del Guadalquivir.  Parte de un sinclinal desmantelado por el lado de la altiplanicie de Jabalcaballo. Se ha roto en muchos trozos y por el lado del collado, porque forma un collado o puerto entre las dos vertientes, se amontonan estos grandes bloque de piedra. Pero estando en lo alto del pico que más levanta, desde un punto concreto, mirando hacia las llanuras, se ve casi una perfecta media luna. Es la curva que le da nombre y por eso debería escribirse con uve, corva y no con be. La palabra Corva se refiere a la curva que la roca desmantelada y levantada hacia el lado de las Aguascebas,  presenta. ¿Por qué o cómo fue que se empezara a escribir con be? Su nombre arranca de la curva y se lo pusieron los serranos.

 

   *Majada del Maguillo: así es como aparece escrito en los primeros mapas que el ejército levantó de estas sierras hace ya más de cien años.  De este modo se ha ido pasando a otros muchos trabajos más recientes. Pero por la zona no existe ninguna majada con tal nombre.  Existe la pasá  del Maguillo que aunque suena parecido no es lo mismo. La majada se refiere a lugar donde duermen las ovejas por las noches, al raso y en cualquier punto de la sierra pero casi siempre sobre algún montículo o en lo más alto de las cumbres. Las ovejas buscan para dormir los sitios más elevados y casi siempre acuden al mismo punto. ¿Por qué les gusta los puntos elevados? Quizá se sientan más seguras o más frescas. Si duermen bajo techo, suele decirse tiná o corral pero pocas veces majá. Por donde se sitúa la del maguillo, que no lo es, lo que sí hay es un paso por el que se cruzaba la corriente del arroyo fuente del Tejo. Y a estos pasos los serranos siempre le han dicho pasá  porque no había puentes. La pasá  del Maguillo es como se llama tal punto y claro que tiene sentido. Por ahí cruzaba y cruza un camino.  Y ellos pasaban las corrientes de las aguas por la pasá  del Maguillo.  *Lancha Ignacio: el nombre de esta lancha es muy poco conocido entre los aficionados a los caminos, nombres y otras cosas, de estas sierras. Y es una preciosa lancha que se encuentra en la cuenca alta del arroyo Gil Cobo. Es la gran ladera que cae desde las partes más altas de la cumbre, entre la Blanquilla Baja y la morra  de los Cerezos, hacia el barranco de fuente Colorá. En la espesura del monte rocoso y la soledad de la media umbría un hombre tenía su pequeña casa. Una tapuelucha de na. En ella vivía y labraba las tierras y como este hombre se llamaba Ignacio, los habitantes de los otros cortijos de estas sierras, se referían al lugar como lancha Ignacio.  Se murió el hombre, su hundieron las tapuelas, se llenaron las tierras de pinos y de cabras monteses y al rincón todavía y para siempre se le conoce como la lancha de Ignacio. A un lado queda la Blanquilla Baja y el portillo de esta blanquilla, al otro la morra  de los Cerezos y el collado del Muerto, abajo, fuente Colorá y majá  Serbal y la fuente del Cerezo. En la otra vertiente, la del Guadalquivir a la altura  del cortijo del Zarzalar de la Manuela, está el cortijo de los Pingos o de los Cerezos. 

 

    Lanchas: a lo largo de mis años por estas sierras y los cientos de horas de charla con personas que viven y son de ellas, he descubierto a qué accidente del terreno los serranos llaman lancha. Cuando la ladera que cae desde la cumbre se corta con un escalón rocoso muy pronunciado y alto, se forma el filo del voladero, el voladero, la lancha y el poyo. El filo es el mismo borde en la parte alta, el voladero es la pared rocosa, por lo general  casi el vertical, la caída del voladero. El poyo es la tierra llana que queda por la parte de arriba, antes del filo y si en lugar de tierra lo que hay son rocas calizas, erosionadas por las lluvias y las nieves, el paisaje es lapiaz. Torcas le llaman ellos. Los serranos llaman lanchas a los trozos de terreno que, antes del filo, lo conforma un paisaje calizo, torcas, por lo general algo inclinado. Como si fuera toda una auténtica ladera que suele tener su cara hacia las partes más altas de la cordillera o montaña madre. Casi siempre lo puebla una vegetación muy pobre y la autóctona. Descendiendo desde la cumbre en la dirección que corren los arroyos, por el lado izquierdo del cauce Gil Cobo, tenemos las siguientes lanchas: lancha de las Tres Escaleras, que llega hasta la morra  de Chorrogil, lancha de Ignacio, lancha del Agrión, lancha del Zarzalar, lancha de la Benita y lancha del Cantalar. Y por el mismo lado izquierdo pero ahora del río Aguascebas Grande tenemos las que siguen: lancha de la Carrasquilla, lancha de los Espinares, lancha de la Cigarra, lancha de Gil Cobo, lancha de la Peraleja y lancha de la Tejea. En total son doce las lanchas  que en este trozo de terreno acumula la Sierra de las Villas.  Ello da una idea de lo accidentado que es por aquí esta sierra.

 

                Escaleras  entre los Aguascebas Chico y Grande:  Hay una escalera en el collado del raso  del Gil Cobo, por donde crece el gran pino de la lancha de la Cigarra. La  del cortijo de la Traviesa justo a la altura del raso  de la Escalera y que remonta al poyo  de los Robles.  La del raso  de la Escalera por donde vive el pastor llamado Pablo. Al otro lado del  arroyo de la fuente del Tejo hay otra escalera que se llama de los Faustinos. La llaman así porque allí vivían unas familias que se llamaban Faustinos. La escalera esta la hicieron los Faustinos para subir por el arroyo  y al coronar roza las paredes de  un cortijo llamado los Chortales. Por ella remontaban hasta las bestias. Otras personas no nacidas en estas sierras a esta escalera le dicen “la Escalera  Romana”.  Por ningún lado encontré yo confirmación de esta expresión. En la morra  de Chorrogil hay otra más que le dicen la escalera de la Morra. Por donde vivía la Justa la Fumadora.  Por ahí se baja al Embalse de las Aguascebas.  La de la Morra sí que parece una verdadera escalera. Según vas subiendo salen escalones y más escalones. Siguiendo este filo rocoso que viene desde el mismo Caballo de Torraso, cuando ya pasa el río Aguascebas Chico por donde se origina la cascada de Chorrogil, el robusto filo todavía sigue. Cortándolo de abajo arriba sube una senda y por donde lo atraviesa también hay una preciosa escalera. Es la del tranco  del Acebo. Una magnífica escalera que sube trazando curvas y cuando ya corona, justo en una nava redondica y con mucha hierba, ha trazado catorce curvas.  Pasaban por aquí con las bestias cargadas y era un tramo complicado. En este mismo lado y en otro filo que hay más próximo a collado Caracho, esta misma senda tiene otra escalera. Es la conocida por la de la lancha de Candiles.  Otra escalera por aquí cerca se encuentra en el conjunto de la cumbre de Vílchetes y se refiere a  un cortijo donde todavía vive un pastor.  Se le conoce por el cortijo de la Escalera simplemente y es porque donde se alza este cortijo, propiedad del pastor llamado Juan, las rocas que caen para el cortijo de los Vílchetes, forman una complicada escalera. Por ese punto todavía va una vereda que es el camino natural que en tiempo pasados usaban, para salir y entrar, hacia el pueblo de Mogón y a estas sierras, las personas que en ellas vivían. 

 

    Lobo: Por las Sierras de las Villas la palabra “Lobo” me la he encontrando en bastantes puntos concretos.  En un arroyo por el barranco que vierte sus aguas al Guadalquivir a la altura del Puente Campos. Esa zona ya toda es olivar pero cae desde una parte muy alta de la sierra: Peñón de Maza, piedra Cubilla y Correderas con 1395 m. Por la Blanquilla Baja, justo el  cerro que corona al cenajo de la Blanquilla.  El morro del Lobo. Cerca de este punto, en una cañada que también es conocida con el nombre de cañada  del Lobo. En  un cortijo y collado justo por donde tiene su nacimiento el arroyo de la Fresnedilla, el que vierte sus aguas al Embalse de Aguascebas. Y ya se me termina el rastro del lobo por estas sierras. A lo ancho de las sierras del parque natural, aparece en muchos otros puntos y ello puede dar una idea de la fuerte presencia, de este animal y en otros tiempos, por estos montes. Desapareció por el año cincuenta pero la toponimia lo dejó bien perpetuado gracias a los serranos. La Cruz de Yescas. Este nombre se le aplica a un trozo de terreno que hay entre el poyo  del Lentiscar y las cumbres de Navazalto, volcando hacia el arroyo del Torno. Y también fue el apodo de algunas personas que vivieron y se criaron por el arroyo del Torno. Tal nombre arranca desde tiempos lejanos y se explica de la siguiente manera: en Navazalto no vivió nadie porque en ese lugar nunca hubo casa. Pero un poco volcando hacia el arroyo del Torno, en tiempos muy lejanos, los de mis bisabuelos o así, sí hubo una tapuela. La abuela Rosa contaba que “espertó” ella, que estaban en la era durmiendo porque era la época de la trilla. Fue en el verano. Vio que el pañuelo del abuelo estaba ardiendo. Antes los hombres llevaban un pañuelo que se lo liaban en la cabeza en lugar de sombrero o gorra. Gritaba  ella: “Que está ardiendo el pañuelo de padre”. Y ardía porque al abuelo le habían pegado un tiro en la cabeza.  Esto fue mucho antes de la Guerra Civil Española. Aquel hecho fue lamentable por toda la sierra y más en el rincón de la cuenca del Aguascebas Chico. Desde aquel  suceso, en el lugar se puso una cruz. La Cruz de Yescas. A las personas de esta familia las empezaron a llamar con el sobrenombre de Yescas y todo arranca de aquel lamentable incidente. Un  poco más arriba de donde mataron a este serrano iba una vereda que con el tiempo se ha perdido o la han roto al construir la pista de tierra que ahora discurre por el lugar. 

 

    Cueva Honda: este nombre tan bonito, en todas las sierras del Parque Natural, sólo me lo he encontrado por este punto. Hace referencia a un par de cuevas que aunque no es muy honda, por el sitio donde se encuentra y la forma que tiene sí le cae bien tal nombre. El lugar también es conocido por los Torcos de cueva Honda o las Hoyicas de cueva Honda o Majaenrea. Tarquino: Sólo una vez en toda la gran sierra del Parque Natural me he encontrado este bonito nombre. Y se refiere a  un cortijo muy antiguo que se levantó junto al cauce del arroyo raso  de la Escalera, por el Prao de los Chopos. Ese cortijo luego lo dejaron abandonado y se cayó. La misma familia levantó otro algo más abajo también en un lugar muy bonito y de tierra fértil. Aunque muchos empezaron a llamarlo con el nombre del dueño, cortijo de Eladio, el mismo dueño le gusta recordarlo con el nombre de Tarquino. Y en el Diccionario de la Lengua Española de la  Real academia, refiriéndose a esta palabra, yo he encontrado lo siguiente: “Tarquín. (De or. inc., probablemente árabe) m. Légano que las aguas estancadas depositan en el fondo, o las avenidas de un río en los campos que inundan. Tarquinada. (Por alusión a la violencia ejercida en Lucrecia por Sexto Tarquino, hijo de Tarquino el Soberbio) f. p. us. fig. fam. Violencia sexual cometida contra una mujer. Talquino, na. adj. Natural de Talca// perteneciente o relativo a esta ciudad y provincia chilenas”.  Pero yo que he pisado y he amado dulcemente el lugar y rincón donde se encuentran las ruinas  del cortijo que decía atrás, digo que por la llanura que hay cerca, cuando llueve mucho y corren los arroyos, no se puede ni andar. El barro se pega a los zapatos y si uno no se hunde al pisar, tienes que hacer un gran esfuerzo para levantar los pies y seguir sin desfallecer por el peso del barro. Es un barro que se parece mucho al légano que dejan los ríos porque precisamente es tierra arrastrada por las aguas desde las laderas y las cumbres y depositada en este valle. También pudiera ser que alguien, muy lejano en el tiempo, se llamara Tarquino. Porque esta palabra es nombre de persona. 

 

    Oso: Quiero decir  que este nombre, relacionado con el animal oso, me lo he encontrado en los siguientes puntos de las sierras de este Parque Natural.  En la fuente del Oso, subiendo por la carretera que lleva al Parador Nacional de Cazorla, en el collado del Oso, cerca de la fuente mencionada anteriormente. Caballo del Oso, cerca del collado mencionando antes. Dehesa del Oso por Villarrodrigo. Barranco del Oso, por el arroyo del Chillar. Cuesta del Oso, por Bardazoso, en la Osera, por debajo del Embalse de Aguascebas, en la cuesta  del Oso, por el arroyo de la fuente del Tejo y algo más arriba del Embalse de Aguascebas y Covacho del Oso, por el gran barranco del Bigarral, casi hermano gemelo de Bardazoso pero en la umbría.   Donde más me lo he encontrado es precisamente en las Sierras de las Villas. Sin duda que en otros tiempos el oso tuve que vivir por estos parajes, sabe Dios cuántos años hace ya y de él sólo nos queda ahora el nombre de algunos rincones que hacen referencia a tan escaso animal en toda España.  

 

   Las Albarizas: Y también deseo decir que  Albarizas es un nombre muy bonito que por esta gran ladera del macizo Navazalto se lo aplicaron a un punto concreto del terreno. Como pudiera parecer no es ni una porción de terreno demasiado grande ni tampoco un paraje  que abarque varias lomas y barrancos. Por esta zona de la sierra el topónimo Albarizas sólo lo lleva un collado, bastante reducido con  su cortijo en el mismo centro, unas olivas que chorrean hacia la vertiente del río Aguascebas Chico y hacia el barranco que descuelga desde los llanos de Navazalto, un pilar con agua cerca  del cortijo y repartido por las tierras blanquecinas del collado, unos treinta almendros. Junto    al cortijo crece una noguera y los almendros dan flores blancas con tonos sangre en el mes de enero y febrero. Y concretando digo que este rincón serrano, llamado collado de la Albarizas o cortijo del collado de las Albarizas se encuentra unos metros más abajo del Peñón de Navazalto. En realidad es el mismo collado o loma que desde los llanos de Navazalto comienza a caer y justo el terreno que hay por debajo del Peñón es el collado de las Albarizas. Se ve con perfecta claridad desde lo más alto del peñón y ciertamente que es hermoso, con su cortijo, sus olivos, sus almendros y algunas manchas de tierra blanca. No hay más puntos por esta ladera y estas sierras de las Villas que lleven el nombre de Albarizas. Pero cuando se mira desde la gran atalaya del Peñón de Navazalto, repartido por el barranco que se recoge a sus pies, se ven varios puntos donde el terreno es blanco. No sólo en el collado de las Albarizas. Luego leí en el diccionario que Albarizas es laguna salada, terreno albarizo, que tiene color blanquecino, albero y color blanco como el alba. Unas tardes después pisé este terreno y hasta saqué algunas fotos con los almendros florecidos y el Peñón de Navazalto al fondo y vi que la tierra es como arenisca, muy suelta y parece que hasta es fértil porque los olivos y otros árboles crecen ahí con mucha salud.

 

   Cortijo de la cañada  del Almagrero.  Este cortijo y con este nombre aparecen en casi todos los mapas que el ejército levantó por estas sierras. Los reseñaron en los primeros y ya han seguido pasándolo a todos las ediciones posteriores. Lo sitúan justo donde se encuentra el cortijo que por aquí se le conoce y desde siempre así fue, como el cortijo del tranco  del Acebo.  Cerca queda el cortijo de Poyollano  y por eso no queda claro a qué cortijo de los dos se refieren los mapas que antes decía. Pero en todo caso, tal nombre nunca lo oí por este rincón de la sierra. Tuvo que ser un error que luego nunca se corrigió por la causa que fuera.  Torraso. Este nombre lo tiene puesto una bonita loma o más bien gran montaña que se levanta a la derecha del arroyo raso  de la Honguera. Creo que su nombre le viene por el color de rocas, piedras sueltas y hematites con tono de hierro oxidado, que hay por el lugar. Los hematites de hierro se dan por donde se empieza a fraguar el arroyo raso  de la Escalera, en las tierras llanas de los Tableros. Las piedras naranja o colar sangre, abundan por todo el macizo del Caballo del Torraso  y además, también por esas laderas, barrancos y collados, aparecen muchas franjas de tierra colorada. Tierra del mismo color que las que se ve por el pico del Pardal, por Jabalcaballo, cerca de los Palancares y Pez del Trigo.  Con las piedras naranja sangre que me encontré por las laderas del Torraso he afilado la pequeña navaja que siempre llevo conmigo cuando voy por estas sierras y da un resultado casi perfecto. La palabra torraso se refiera a lo que esta torrado, tostado.

 

   El Paso del Cubo.  Nombre incorrecto porque  el paraje, de toda la vida, ha sido conocido por la Pasá  del Cuco. Se encuentra situado justo donde se junta el arroyo de Hoyo Redondo con el que baja del collado del Ojuelo. La palabra “pasá” es muy usada en el lenguaje serrano y extendida a casi todo el Parque Natural. Se refiere  a un sitio por donde se puede cruzar la corriente de un arroyo o riachuelo.  Agua de los Perros. Este nombre, por el mismo paraje, queda colocado en varios lugares. Se lo han puesto a un collado, a  un cortijo, a una fuente,  a un pico, a una cueva, a una cerrada y a un arroyo. Al menos estos son los lugares que yo conozco bautizados con este nombre. Pero quería decir que aunque para escribirlo se haga como yo lo he puesto arriba “Agua de los Perros”, tal como en la sierra siempre se ha dicho es “AGUA LOS PERROS”. Una pequeña variación que no tiene importancia pero que encierra un matiz único y en ello es donde creo está la verdadera seña de identidad. Este segundo lo usa y valora tal como siempre fue y así lo deja en su lugar exacto.  El primero lo saca de su cuna de nacimiento y lo transforma para que pertenezca a un mundo al que nunca perteneció ni conoce. Por eso, en las páginas de este trabajo mío yo lo uso tal como me lo he encontrado que es, además, como de verdad me gusta. Hasta tiene un sonido especial que concuerda con todo lo especial que son estas sierras. El paraje en concreto se encuentra por el barranco del arroyo del Chillar, en las umbrías de la Albarda.  Tapaero. Su expresión correcta es Topaero y no Tapaero. Pero escrito tal como aquí lo he puesto en negrita, lo he visto en varios sitios.  Tampoco ello tiene mucha importancia pero yo que he tenido la suerte de encontrarme cara a cara con el terreno donde está colocado este nombre y de conocer a las personas que lo saben pronunciar al modo en que ellos de siempre lo han dicho, lo expongo aquí para que se capte el matiz y se sepa.


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