ALGUNAS RUTAS PRÓXIMO AL          

 PUEBLO DE SEGURA DE LA SIERRA

 

El contenido de esta página es parte del texto de un pequeño

  libro titulado: "Rutas en torno a Segura de la Sierra".       Si         

pincha en este enlace puedes verlo en la editorial y tienda online.      

 

INDICE EN ESTA PÁGINA

63- Segura de la Sierra, Fuente de la Tejadilla.

64- Segura de la Sierra, Pozo de la Nieve.

  65- Segura de la Sierra, Las Acebeas, Navalperal.    

66- Segura de la Sierra, La Carellana, Orcera.

67- Segura de la Sierra,  aldea de Moralejos.

68- Segura de la Sierra,  cumbre de Segura la Vieja.

69- Segura de la Sierra,  aldea de Linarejos.

70- Segura de la Sierra cortijo de Romillán por el río.

71- Carril por la ladera norte del Yelmo.

72- Segura de la Sierra, carretera y carril
a las cascadas de la Hueta.
Trozo del "
Diario de los Últimos días". La Hueta

 

          

 63- Segura de la Sierra, Fuente de la Tejadilla.  Carril de tierra. Andando, en coche o en bicicleta.

 

   Por las noches te sueño

y eres cumbres nevadas,

palomas en vuelo

que regalan al alma

dicha y consuelo.

 

 

    La distancia

    Desde el pueblo de Segura de la Sierra hasta la desviación al la Fuente de la Tejadilla son tres kilómetros. Desde este punto hasta la fuente la distancia es sólo de un kilómetro. Esta ruta le da la vuelta al cerro Fuentecicas y regresa al pueblo de Segura de la Sierra por donde la piscina pública. Si hacemos el recorrido completo tanto en un sentido como en el otro la distancia es de unos seis kilómetros solo la pista forestal de tierra más los tres kilómetros que va desde el pueblo hasta la desviación a la Fuente de la Tejadilla.

 

 

 

65- Segura de la Sierra, Las Acebeas, Navalperal  

           (Esta zona ha sido declarada reserva forestal)

           Carril de tierra. Andando. Zona restringida.

                             

    Qué grandiosa la cañada

de aquel día concreto,

los pinares, mares verdes,

azul limpio el cielo,

por la ladera las ovejas

y en el llano, los almendros.
 

 

    La distancia

    Desde el pueblo de Segura de la Sierra hasta la Era del Fustal la distancia es de ocho kilómetros. Desde este punto hasta la desviación para la casa forestal de las Acebeas hay como un kilómetro. Ya por la pista de tierra que lleva a la misma casa forestal la distancia es de un kilómetro doscientos metros poco más o menos. Desde aquí seguimos la ruta hasta coronar el pico de Navalperal y la distancia a recorrer desde la casa forestal es de unos tres kilómetros y medio.  En el panel que la Junta de Andalucía ha puesto al comienzo de la ruta se puede encontrar la siguiente información:

 

            “Ruta a Pie PR-A 176       (Panel al comienzo de la pista para las Acebeas)

            Acebeas-Cumbre de Navalperal.

            Recorrido :                      lineal.

            Distancia :                      3,1 Km. (ida).

            Tiempo    :                     1 horas (ida).

            Cota mínima:                 1290  m.

            Cota máxima:                1640  m.

            Dificultad:                       media.

          Observaciones:          una vez en la cresta, dos mojones de piedras nos

                                                  indican el camino hacia la  caseta.

 

            Esta ruta permite admirar uno de los enclaves de mayor singularidad botánica de la Península Ibérica y disfrutar de maravillosas panorámicas. En el paraje de Las Acebeas se da un microclima especialmente húmedo y fresco. Gracias a él, bajo el dosel de pino laricio crece un sorprendente avellanar con abundancia de acebos de gran tamaño. Abundan plantas trepadoras como la hiedra y la clemátide, y hay especies muy escasas en Andalucía, como la fresa silvestre y la hepática noble. El conjunto transmite una sensación de frescura y abundancia vegetal propia de los bosques norteños. Según ascendemos aparecen encinas, arces y rebles mezclados con los pino, y finalmente la vegetación clarea dando paso al piornal y al lastonar. La ruta finaliza en la caseta de vigilancia, aéreo promontorio desde el que se dominan amplísimas vistas. Antes de bajar, se recomienda un paseo por el calar de Navalperal para disfrutar  de sus prederías y su típico paisaje kárstico”.

 

           La excepcionalidad en el sur de España del bosque de avellanos y acebos, junto con la presencia numerosas especies vegetales endémicas o en peligro de extinción, han hecho que esta zona sea declarada como Área de Reserva de Las Acebeas-Nava del Espino. Goza, por tanto, del mayor nivel de protección dentro del Parque Natural. Por favor, no dejes rastro de tu paso en este enclave dedicado a la conservación y la investigación”.       

 

    El Camino

    Un buen camino a lo largo de todo su recorrido. Desde Segura de la Sierra hasta la desviación para la casa forestal es carretera asfaltada. Luego pista forestal de tierra que continúa hasta la misma cumbre de este pico de Navalperal que alcanza los 1620 metros. Este camino no tiene ninguna pérdida ni ofrece ningún tipo de dificultad. Solo la distancia y la cuesta que hay que remontar para coronar a la cumbre pero se puede hacer en forma de paseo sin prisa para gozar más a fondo la gran belleza de los paisajes.

 

    Lo que hay ahora

    Nada más tomar la pista que se aparta de la carretera nos saluda un espeso bosque de acebos mezclado con avellanos, pinos laricios, hiedra, helechos y álamos. El nombre del rincón viene precisamente de la cantidad de acebos que por aquí crecen espontáneos. Donde más en todo este Parque Natural y es precisamente por lo mucho que llueve por esta zona. La mayor pluviometría en todo el Parque. Según asciende la pista pegada al surco del arroyo la vegetación se espesa y ya por donde la casa forestal se aclarara un poco. Es en este punto donde parece que muere este bonito carril de tierra. No es verdad. Sigue por la parte de atrás de las casas y empieza a subir por la ladera. Según va ganando altura la espesura del bosque es menos hasta que desaparece casi por completo. Es ahora cuando se nos abren los horizontes para ofrecernos amplísimas panorámicas en todas la direcciones. Es otro de los alicientes emocionantes que nos ofrece esta ruta. Ya en la cumbre nos encontramos con la bonita llanura de la cumbre y caseta del vigilante de incendios. Alcanzamos la cumbre siguiendo la pista justo por la mitad del casi perfecto rectángulo que dibuja esta montaña. Si nos ponemos mirando al sol de la tarde a la derecha nos queda la amplia llanura de la nava y al final de esta llanura un pico que llega a los 1535 metros. Esta llanura llamada "Nava" porque se encuentra sobre una cumbre es la que le da nombre a la zona. A la izquierda nuestra otras dos pequeñas llanuras y al final la elevación es donde se alza la caseta. Por este punto la cumbre mide 1646 metros. Es la máxima altura de la cumbre de Navalperal. Pues recorrer sin prisa para gozar a fondo las hermosas panorámicas que estas alturas nos regalan es lo más gratificante de esta ruta por lo que enriquece y calma.

 

           66- Segura de la Sierra, La Correllana, Orcera   

           Vieja vereda muy bella. Andando.

 

Los olivos por el valle,
junto al río, el pueblo
y el viento de la mañana,
tu dulce beso
en el alma y en la cara
y el silencio.
 

 

    La distancia

    Desde la vieja torre de la antigua muralla, que es por donde sale la senda para Orcera, hasta la entrada al pueblo de Orcera la distancia a recorrer son unos tres kilómetros. Justo al comenzar la senda en la vieja torre hay un letrero donde se puede leer que el tiempo para recorrer esta vereda es de cuarenta y cinco minutos. Quizá se tarde algo más porque la senda se ha roto en algunos sitios y al pasar por los olivares también la han arado.

 

    El Camino

    Es una vieja vereda de herradura. Por donde en otros tiempos subían y bajaban a los pueblos de Segura de la Sierra y a Orcera o al revés. Esta vereda está perfectamente tallada en las rocas de la montaña por la que desciende y en la tierra de las laderas y arroyos por las que pasa. En los tiempos antiguos la usaban mucho, hoy menos pero todavía hay quien la recorre. Esta vereda no ofrece ninguna dificultad. En la bajada desde Segura de la Sierra para Orcera es muy cómoda y agradable de andar. En la subida es un poco más pesada por el gran desnivel que hay que salvar en un recorrido no muy largo. En los tres kilómetros de senda se asciende o desciende casi doscientos cincuenta metros.

 

    Lo que hay ahora

    Lo primero que quiero es aclarar algo sobre el nombre de esta vereda. En el pueblo de Segura de la Sierra algunos me han dicho que se llama "Correllana" y así lo tengo escrito en mi libro "Desde Segura de la Sierra el Pueblo de la Cumbre". No he podido saber lo que significa la palabra Correllana. Otras personas me han dicho que su hombre es "La Carillona". Este nombre me gusta más y le encuentro más sentido. Parece que quiere decir Cara Llana realidad que le encuentro sentido. En los primeros metros de bajada la senda avanza por la cara de un puntal rocoso por un nivel casi por completo llano. Luego ya sí desciende porque tiene que cruzar el arroyo de Góntar y después el río Orcera. El nombre de Carillona me parece que sí es un buen nombre serrano.

 

    Ya he dicho que la senda desde el pueblo de Segura de la Sierra arranca justo donde se desmorona un trozo de la vieja muralla. Por donde está tiene una torre también ya muy rota. Aquí mismo es donde se toma la senda. No hace mucho en este mismo punto hincaron un palo de madera de unos tres metros de alto y en la parte de arriba le clavaron tres tablas. En ellas escribieron nombres y datos con relación a esta senda. En la primera tabla puedo leer "IR 147.I. Orcera 45 minutos. Benatae 3,30 minutos. Siles 4,30 minutos. Continuación de sendero de la Puerta de Catena". Las tablas que son en forma de flecha indican que Orcera y Benatae es para la derecha, es decir, siguiendo la senda que arranca de aquí mismo. Y para la izquierda la Puerta de Catena. Justo aquí mismo han construido una casita y en su puerta crece una frondosa y vigorosa parra. La senda sale justo por detrás de la torre y baja por entre mucho pasto, pinares y otras plantas de estas montañas. A las once y cuarto de esta mañana 5 de agosto de 2002 corre un suave viento fresco pero seguro que hoy hará mucho calor. La senda se viene para el lado del arroyo Góntar buscando la altura de un puntal que por aquí baja. Por este lado derecho y en lo hondo del barranco por donde baja el arroyo Góntar hay muchos bancales donde todavía siembran huertos. Por las rocas de este puntal crece mucho té de roca. Gestiona  glutinosa es el nombre científico de esta planta. Ya está florecida y por eso es un buen momento para recolectarla.

 

    Al final del puntal la senda se vuelve para la izquierda y por entre pinares de la especie carrasco atraviesa una hondonada poco pronunciada. Busca su verdadero terreno que es la cara algo norte del gran puntal que desciende desde la vieja torre. Estos pinos carrascos son muy enanos pero parece viejos y se nota que todavía no los han podado nunca. En la tierra blanquilla casi arenisca que hay en el camino se ven las huellas de las bestias de herradura que por aquí van y vienen de vez en cuando. Todavía hay personas por aquí que conservan sus bestias como en los viejos tiempos. Al pasar la hondonada es donde se nota que este camino fue importante en otros tiempos. Su trazado por aquí está perfectamente sujeto con paratas por la parte de abajo. Cuando termina de cruzar el barranco se va poniendo recto con la figura del puntal rocoso que cae desde la vieja torre.

 

    Cuando ya llega al puntal se traba en el lado derecho que es el del arroyo de Góntar y baja muy cómodamente. Creo que precisamente este es el tramo que le da nombre a la senda. Es la Carillana, la cara llana del puntal rocoso y por eso aunque la senda baja lo hace por un terreno casi llano. Por este lado derecho me va quedando la figura del Cerro del Picorzo con sus 1041 metros de alto. Algo más al fondo sobre sale el cerro de los Villares y arriba la mayor elevación de esta zona, Peñalta que tiene 1412 metros. Entre Picorzo y Peñalta corre el río Orcera. La vegetación que va dando compañía a la senda por este tramo es espliego, tomillo, retama, té de roca, cardos y los pinos carrascos. Al fondo del todo va apareciendo la figura del pueblo de Orcera. La vista que desde esta senda se descubre es muy bella. Si miro para atrás la robusta figura del pueblo de Segura destaca cada vez más sobre la cumbre que le da apoyo. El recorrido de esta senda entre otras cosas regala panorámicas muy hermosas.

 

    La ladera que voy viendo al frente y que ya he dicho es la del Cerro Picorzo ardió el otro año. Todavía se ven por ahí los troncos de pinos ardidos y medio podridos tumbados por la ladera y el monte bajo con muy poca altura aún. Ya casi al final del punta la vista sobre el pueblo de Orcera y de Segura es muy brillante. Por aquí el camino atraviesa un tramo mucho más rocoso. Se pronuncia el desnivel y por eso para irlo sujetando le construyeron pequeño escalones. Traza una curva para ir cayendo de nivel y se viene para la izquierda ay luego para la derecha. Al poco vuelve a trazar otras dos curvas para bajar o subir con mucha comodidad. Ya que ha dejado atrás el puntal se viene para el barranco como si quiera meterse en el arroyo pero antes de hundirse se pone paralelo al cauce del arroyo. Por aquí crece mucho romero, tomillo, romero y los pinos carrascos. Se pronuncia otra vez en la dirección que cae el puntal y al poco aparecen los olivos. Esta senda en cuanto llega a la linde de los olivos parece que se pierde. Aquí mismo han hincado otro palo y en la parte de arriba han clavado otra tabla igual que las que hay al comienzo de la senda. En ella puedo leer el nombre de Segura de la Sierra y la flecha indica para la cumbre que he dejado atrás. A partir de este punto la senda se pierde un poco por el barbecho de los olivos y luego aparece al otro lado del arroyo por entre pinares. Desde hay hasta Orcera ya es pista forestal de tierra que recorren los coches y los tractores. Todavía queda aun buen tramo hasta el pueblo pero ya es muy cómodo y si ninguna posibilidad de perderse.

 

           Nota para complementar

           Nada más arrancar este camino, en cuento baja unos metros, por la izquierda se aparta una estrecha senda. Es la que lleva a los huertos de Segura de la Sierra. Quedan estos huertos por debajo de la Fuente de Góntar, antiguos lavaderos y actual piscina. En las fértiles tierras de la cañada es donde los lugareños prepararon el terreno para sembrar. Se baja por esta senda y en unos doscientos metros ya se llega al barranco. Por el barranco corre una acequia con agua clara y crecen muchas zarzas.  Dan buenas moras estas zarzas y también dan buenos higos las higueras que crecen por aquí. Pero en las tierras de las huertas se cría tomates, pimientos, habichuelas, pepinos, calabazas y otras hortalizas. Todavía algunas de las personas mayores que viven en este pueblo  cultivan las tierras de los huertos por este barranco. La moras que dan las zarzas son gordas y muy buenas. También los higos de las higueras, las patatas, los tomates y otras frutas. En estas huertas hay cerezos y nogueras. En más de un momento yo me he venido por este bonito rincón muy cerca del pueblo de la cumbre  y me he pasado buenos ratos recorriendo las veredillas que van por estas tierras y charlando con algunas personas.  Son unos huertos muy singulares por el rincón donde se encuentras y la peculiaridad del terreno. Corona el castillo del pueblo y adornan los bosques de pinos a ambos lados del barranco. Al fondo  complementan las blancas casas del pueblo de Orcera y los extensos olivares.

 

 

           67- Segura de la Sierra aldea de Moralejos  

           Carretera asfaltada. Andando, bicicleta o coche.

 

                                 

Qué grandiosa la visión

desde la cumbre del viento,

 por la senda el pastor

y sobre el alma, el beso

de la brisa perfumada

con romero.
 

 

    La distancia

    Desde el pueblo de Segura de la Sierra hasta la desviación para la aldea de Moralejos hay 3,5 kilómetros y desde esta desviación a las primeras casas de la bonita aldea la distancia a recorrer es de solo tres kilómetros. Ya en esta aldea se pueden recorrer algunos rincones hacia arriba o hacia abajo y esto aumentaría la distancia. Una alternativa es subir a las cumbres de Segura la Vieja y otra es bajar por el carril hasta   los cortijos de Moralejos de Abajo. Hay otras posibilidades.

 

    El Camino

    Desde el pueblo de Segura de la Sierra hasta la misma aldea todo es carretera asfaltada en buen estado. Por lo tanto se puede recorrer en coche en muy poco tiempo y también andando en lo que se tardaría unas dos horas y media o tres a un paso lento. Es esta una bonita ruta para hacer por la mañana temprano antes de que salga el sol para regresar sobre media día a Segura de la Sierra o al caer la tarde con la fresquita. Esto en los meses de verano que en invierno o primavera es agradable recorrerla a lo largo de un día entero.

 

    Lo que hay ahora

    El recorrido que va desde Segura de la Sierra hasta la desviación a Moralejos como es común para otras rutas que también indico aquí no voy a describirlo mucho. Solo diré que a lo largo de su recorrido la naturaleza nos regala con una bonita panorámica sobre el barranco del arroyo de Moralejos y cumbres y laderas del pico Yelmo. Por la izquierda nos quedan las cumbres de Fuentecicas. Desde la desviación a la aldea de Moralejos ya el paisaje presenta otros alicientes. La carretera arranca justo en un collado entre Fuentecicas y las cumbres de Segura la Vieja. Es el segundo collado desde la salida de Segura y entre este segundo y el primero quedan dos bonitos picos con 1254 y 1242 metros. Son estos picos como la muralla que divide la vertiente a la cuenca del río Orcera y vertiente a la cuenca del río Trujala. Propiamente en cada uno de estos collados nace un arroyo, cuatro en total, dos para cada cuenca. Los dos que bajan para el río Trujala que es nuestra derecha según avanzamos hacia Moralejos al juntarse un poco más abajo reciben el nombre de arroyo de los Corazones. Los que nacen para la cuenca del río Orcera también al juntarse más abajo se empiezan a llamar arroyo Fuente de la Zarza.

 

    Nada más avanzar unos doscientos metros por la carretera que lleva a Moralejos por la izquierda y en la torrentera aparecen unas escaleras de cemento. Son las que nos ayudan para situarnos sobre la senda que remonta a la cumbre de Segura la Vieja. Por eso la carretera por aquí discurre por la solana de este monte y a una altura de 1200 metros. En todo momento va casi por la misma curva de nivel. Solo al llegar a la aldea de Moralejos baja a los 1100 metros. Por esta solana que mira a la cara norte del pico Yelmo los pinos son espesos y por entre ellos crecen abundantes los romeros, la mejorana, el espliego, algunas encinas y enebros. A un kilómetro más o menos de la desviación la carretera gira para la izquierda y lo hace por el collado del Acebuche. Por la derecha se aparte una pista de tierra que muere solo un poco más abajo. Por aquí la carretera comienza a meterse en una hondonada y por eso abandona la curva de nivel que va por los 1200 metros y se aproxima a la de los 1100 metros. Esta hondonada es la que baja del collado que hay antes del que arriba divide las cumbres de Segura la Vieja. Por aquí sube una senda que lleva a las cumbres de estos montes. Al cruzar el arroyuelo de la hondonada la carretera traza una curva y sigue bajando. Por el lado fe la izquierda corona un gran picacho rocoso. Es uno de los cinco grandes picos que conforman el macizo por donde estuvo asentada Segura la Vieja. Éste alcanza los 1325 metros. La carretera bordea a este gran picón rocoso que corona a Moralejos y ahora se endereza barranco arriba en busca de la aldea y en la dirección contraria a como corren las aguas del arroyo. Solo unos metros más adelante aparecen algunos olivos. Son las primeras señales de la proximidad de la aldea y también son los olivos a mayor altura sobre el nivel de mar por toda esta zona.

 

    Un poco más adelante por la izquierda y pegado a la carretera se presenta una fuente. Se le conoce por la fuente de la Quiebra y echa un buen chorrillo de agua que sirve para saciar la sed del que por aquí camina y también para regar las huertas que hay a la derecha por debajo de la carretera. En estas huertas todavía siembran tomates, maíz, patatas, pimientos, cebollas y otras hortalizas. Crecen por aquí algunos ciruelos, cerezos y nogueras. Por la derecha y al lado de debajo de la carretera solo unos metros más delante de la fuente hay una era. Está empedrada y en ella todavía se trillan garbanzos y algunos cereales que aun siembran los habitantes de la aldea. Muy poco más adelante aparecen las primeras casas. A la izquierda nos saluda un edificio de piedra realmente bello. Lo han remodelado con mucho gusto y arte. Tiene parras, alguna noguera y por el lado de la derecha junto al edificio más modesto crecen algunas higueras muy buenas. Dan buenas brevas y también buenos higos. Su duelo la usa para sombra de las gallinas que en la cerca hay bajo esta higuera.

 

  Por la derecha solo unos metros más adelante aparece una pista forestal de tierra. Es la desviación que lleva a   los cortijos de Moralejos de Abajo. Una buena pista de tierra que tendrá como unos quinientos metros de recorrido y luego acaba en un rellano por encima de las dos o tres casas que conforman esta porción de aldea. Por las tierras que rodean a estos dos o tres cortijos se siembran también muchas hortalizas. Patatas y tomates lo que más y hay cerezos, nogueras, perales y muchos álamos junto al cauce del arroyo. Estas casas las han levantado casi al borde mismo del cauce del arroyo que es el que ya va dándole cuerpo al río Trujala.

 

    Por donde se desvía la pista que lleva a las casas de Moralejos de Abajo también a la derecha hay una era empedrada. Junto a ella crecen algunas encinas y aquí mismo han hincado un palo y le han clavado tres tablas en forma de flecha. Se lee lo siguiente: "PR A 198. Moralejos, Segura la Vieja 45 minutos. Segura de la Sierra 2 horas". La aldea de Moralejos está al lado sur de la gran cumbre rocas por donde estuvo Segura la Vieja y al borde mismo del arroyo que nace en la Era del Fustal. De allí, de este collado, el macizo de Navalperal y Piedra Bermeja junto con las cumbres de Segura la Vieja es de donde le llega el agua a este arroyo que más abajo será el río Trujala. Moralejos es un bonito grupo de casas rodadas de pinares, encinas, muchas huertas, nogueras y enormes picachos por el lado norte. Desde la era empedrada que hay justo por donde se desvía la pista que lleva a las casas de abajo se observa una preciosa vista del frontón rocoso que corona. Es elevado, con tonos rojizos y parece una muralla de verdad. Lo que desde aquí se ve es la cara sur de los dos grandes picachos por el macizo de Segura la Vieja. Estos dos picachos son los de mayor altura. Tiene 1406 y 1433 metros pero en su cumbre no hay planicie o tierras llanas como en el picacho primero que mide 1361metros. En este último es donde estuvo el asentamiento de Segura la Vieja. Y de esta ruta a la bonita aldea de Moralejos ya no digo nada más. Solo que hay que hacerla y gozarla sin prisa para empaparse del encanto de los paisajes que le rodean y de la frescura y verdor de sus bosques. Quedarse por aquí a la sombra de los árboles y buscar la compañía de algunas de las personas que habitan en estas casas es una buena idea que llenara mucho. También llenará mucho beber agua en los lavaderos que están a la salida de la aldea según se remonta arroyo arriba. El verdor de sus huertos anima al espíritu y llenan de salud.

 

           Algunos nombres y otras pinceladas por

           el rincón de Moralejos y Segura la Vieja 

 

    Recorro el trocico de calle que va desde la entrada a esta aldea hasta la salida que es donde están los viejos lavaderos. En ellos ya no se lava pero sigue con la misma presencia que cuando lo hicieron. Por los mismos lavaderos pasa un carril de tierra que continua arroyo arriba y lleva a los huertos. Vengo metido en el asombro que me produce tanto verdor y silencio cuando en los mismos lavaderos me la encuentro. Ni me conoce ni la conozco pero al acercarme le pregunto.

 

   - Ese monte que vemos al frente y que sobresale tanto es el Calar de Navalperal. Este chico que hay aquí abajo se llama el Control. Abajo hay una caseta que ya está abandonada y por eso a todo ese rincón le dicen el Control. Ese que hay ahí solo le dicen el  puntalillo y todo lo que nos queda para la derecha y en todo lo alto le dicen Segura la Vieja. Todo esto es la Risca de Moralejos.

 

- ¿Y la ladera que tenemos enfrente?

- A todo esto le llamamos la Dehesa de Navalcaballo. De aquí para allá hay una fuente que le decimos la Fuente de la Umbría. Por ahí hay unos llanos preciosos. El terreno este que vemos aquí también tiene sus nombres. Aquello de allá se llama los Atascadero, lo de abajo donde están las patatas la Suertecilla y este arroyuelo que corre por aquí yo nunca sentí de mis viejos nombres. Por aquí abajo que hay un trozo de terreno muy grande que le decimos las Huelgas. Por donde están las patatas para abajo se le dice el Llano. Allí arribonas que también hay una alberca muy preciosa le decimos el Centenar. El centenar es donde está la huerta y la alberca se llama Las Higueras. Ahí tenemos una huerta digna de ver.

 

           Según me señala la huerta digna de ver se encuentra por debajo del gran frontal rocoso que corona a la aldea de Moralejos desde el lado de Segura la Vieja.

- Por el lado este de abajo que es por donde están las casas de Moralejos de Abajo también tenemos muchas albercas muy bonicas. Esto de aquí es Moralejos Alto. Y de lo que dice de este arroyo ya le digo, yo de mis viejos nunca sentí ningún nombre. Si quiere usted venir a ver a mi marido que está allí en la casa a lo mejor él sí se lo sabe.

- Ahora después vamos a ver a tu marido pero antes y ya que estamos en estos lavaderos tan bonito dime algo de aquí.

- ¿Y qué le voy a decir?

- Lo que tú sepas.

- Yo todavía vengo a lavar a este pilar. Tengo lavadora pero todavía vengo yo aquí a lavar de vez en cuando. Antes aquí nos veníamos las mujeres a lavar. Ahora llega muy poquita agua pero es porque se ha roto la tubería.

- ¿Conociste tú cuando hicieron estos lavaderos?

- Tengo yo hijos mayores de esta edad. Lo hicimos entre todos los vecinos. El material lo puso el ayuntamiento y los jornales los tuvimos que pagar nosotros. También le dábamos de comer al peón. Y quedamos contentos. Los maceros cada vecino puso un cacho.

- ¿Entonces estos lavaderos son vuestros?

- Pues claro que es nuestro. Lo hemos hecho entre todos los vecinos.

 

           Nos acercamos a las pilas y le digo:

- Explícame un poco. ¿Esto para qué es?

- Esto es para lavar. Nosotros le decimos la losa. Lo que hay en la parte de abajo es la canalilla para que se vaya el jabón y no se ensucie la pila. Yo cojo una prenda y la pongo sobre la losa. Meto la mano en el agua de la pila y la empapo. El agua que sale de la prenda con el jabón y la suciedad corre por los surcos de la losa y se va por la canalilla esta y corre hasta caer fuera. Así el agua de la pila siempre está limpia. Está lavando en la misma pila y no la ensucias. Por el centro como ves va otra canalilla que es la que reparte el agua a todas las pilas. Si queremos que esté el pilar lleno pues tapamos esta canalilla del centro y por los agujeros se reparte el agua a los seis pilares que tiene estos lavaderos. Si queremos que el pilar esté más vacío pues destapamos y el agua se va junto con las aguas sucias que va saliendo de las losas.

- ¡Qué invento más bueno!

Le digo realmente asombrado.

 

           Luego le sigo preguntado qué utilidad tiene el pilar grande que hay donde cae el chorro de agua que viene del manantial.

- Ese pilar grande lo hicimos así para en caso de un fuego. Entonces no había ningún otro medio para convertir los fuegos. En caso de un fuego de ese pilar grande cogíamos el agua. También servía y sirve para que beban las bestias. Como ves ahí el agua está limpia tal como sale del venero. Cuando cualquiera de nosotros necesitamos llenar un cubo de agua pues la cogemos de ese pilar grande. De esa pila grande nos servimos más que de estas de las losas.

- Ya veo que en este lavadero podía lavar seis mujeres a la vez. ¿Se completaba alguna vez?

- Muchas veces. Yo he tenido que esperar que terminara una para ocupar su losa. Mientras lavábamos pues aquí se hablaba de todo. Ahora algunas venimos pero es un poco por la tradición.

 

           Nos vamos para su casa y al entrar llama a su marido. Es medio día y éste duerme tumbado en el sillón. Lo saludo y le digo que me hable de los nombres de los sitios. Empezamos por el collado que hay en el centro de los picachos que forman Segura la Vieja.

- A ese collado nosotros de siempre le hemos dicho el Collado de la Ventana por la piedra grande que  se alza allí con una ventana en el centro. ¿Lo has visto?

- Sí que lo he visto. ¿Cómo le decís vosotros al picón alargado que hay junto a la Piedra de la Ventana?

- Pues lo mismo, el Picón de la Ventana. A los picachos de la derecha y a estos que se ven desde aquí de siempre le hemos dichos los Riscales de Segura la Vieja. Todo es la misma piedra. Al otro lado hay un majal que le dicen los Tejos o la Piedra de los Tejos. En otros tiempos hubo allí un tejo, ya no está. Desde la Piedra de los Tejos así para allá hay otra piedra que mira para Linarejos. Aquello se llama el Puntal de la Fuente del Hambre. Por debajo hay una fuente de donde cogen agua para Segura. Yo no sé por qué le dicen la Fuente del Hambre. Sería un agua muy buena y cuando se bebía daba hambre. Por encima hay un morro que le llaman el Morro de las Meriendas.

 

           - ¿Y por donde subía la senda que iba a Segura?

- Por ahí hay unos praos que se le conocen por los Praos de la Josefa. La fuente que hay algo más arriba con unos tornajos también se llama Fuente de la Josefa. Yo no sé por qué. Los riscales que hay por encimas de las olivas le dicen los Puertecicos. Aquí cerca tenemos la Fuente de la Quiebra, más para allá tenemos el Arenal y ya pues las Olivas de los Peñones. El Collado de la Tala es por donde sube el camino. Luego tenemos el Prao Colmenar, el Barranco de Foro que es lo que baja, el piazo el Pocico, las Erillas que están sembrado de olivas, todo lo que hay por encima ya se llaman las Olivas de Pin Carrasco. Al llegar a las lomas antes de las curvas todas esas lomas se llaman el Gallinero. Cuando se va por la carretera y se llega al final donde hay una curva que da vista a Segura aquello se llama Pin Carrasco que está antes del Gallinero. Ahora le dicen la Carrasca pero el nombre viejo de siempre es Pin Carrasco. El collado que hay más acá le dicen el Collado de los Muertos. Donde da una curva así que hay unos malacones aquello se llama arroyo del Agua. Cuando da vista un piquillo más para allá, antes de llegar a un muro que se ha hecho una quiebra, se le conoce por la Fuente del Piojo.

 

           En el mismo collado ese de la Ventana hay unas bellotas que se las han llevado para analizarlas. Son bellotas de piedra. Se ve que en otros tiempos hubo allí una carrasca y las bellotas que daban ahora se han vuelto de piedra.

 

    - ¿Alguien se ha encontrado por aquí cosas?

- Yo no recuerdo. Buscar sí han buscando mucho. Yo esta mañana mismo me he encontrado el hueso de una persona. No lo he guardado. Otro día estábamos arando y también salió otro hueso de una persona. Se ve que por este sitio tenían el cementerio los moros porque más de una persona se han encontrado por aquí huesos. Tesoros por aquí nunca se ha encontrado nadie nada.

- Preguntaba por el nombre del arroyo que baja ahí por los lavaderos

- A todo esto se le dice el Barranco. Por ahí va el término de Segura y de Orcera. El arroyo grande, el que viene desde la Era del Fustal se llama arroyo Millar. Por aquí no sabían el nombre. Unos decían que era arroyo de los Arroyos, otros que arroyo de Moralejos. Este se junta con el río Trujala pero abajo. Donde se junta es arroyo Cerezos y de allí para abajo es el río Trujala.   los cortijos que hay por ahí son: el cortijo de la Morra, el Sequeral y ya Romillán que viene de la unión de arroyo y Millar. De ahí sale la palabra "Romillán".

- Me decía tu señora que todo eso se llama la Dehesa de Navalcaballo.

- A la loma este la llamamos Loma de las Zorreras. Todo lo de enfrente pues la Alegas y para arriba el Cerro Pelo.

 

           - Hasta no hace muchos por aquí no había ni carril ni carretera. Era la verea esa que se ve todavía. Entonces íbamos andando a Segura, al médico, a comprar, a las fiestas y todo lo que hubiera que hacer. A la tienda de los Abanicos, el padre de la Concha allí iba yo con los mulos a traerme harina. De aquí a Segura con los mulos o andando se tardaba una hora y cuarto. Los niños estaban en la Escuela Hogar y para ir y venir por ese camino lo hacían andando. Cuando moría alguien en esta aldea lo llevábamos a hombros entre cuatro hombres andando por el camino. Cuando aquí moría alguien no se cargaba en las bestias. A mí se me ha levantado el hombro más de una vez llevando muertos a Segura.

- ¿Y el nombre de Moralejos?

- Moralejos es Moralejos desde que estuvieron los moros. En nombre no es porque se refiera a moros sin importancia. Es por otra cosa. Linarejos también. Todos estos nombres son puestos de cuando los moros. Cuando llegaron los reyes la mora se tiró desde la piedra abajo. Quedaron las dos criadas. Y al llegar ahí la gente las "espacharon". En Linarejos hay una cueva. A una de las criadas que se llamaba Lina le dijeron: "Lina, Lejos". Se fue a la cueva que ahí en ese rincón y desde entonces le empezaron a llamar a eso Lina lejos. Luego se juntaron las dos palabras y ya salió lo de "Linarejos". La gente dice Linarejos pero se escribe Lina lejos. A la otra criada le dijeron lo mismo: Mora, lejos y se vino a estos riscales. Desde entonces a este rincón se le conoce con el nombre de Mora lejos. Luego pasó lo mismo que con Lina Lejos, se juntaron las dos palabras y salió lo de Moralejos. Pero se escribe Mora lejos.

 

    Trujala se llama así porque antes la aceituna se llamaba estrujar. Por aquí se ve que ha habido olivas de siempre. Ahí las almazarillas que había. Entonces no molían sino que estrujaban para sacar el aceite de las aceitunas. Con un rulo, un mulo y un palo fuerte así iban machacando las aceitunas. Como en aquellos tiempos se llamaba estrujar pues de aquí se le fue quedando el nombre a lugar. De estrujar viene el nombre de Trujala para la aldea que en el rincón hay ahora. Los Praos de la Mesta también es lo mismo. Por allí pasa una verea para el ganado y allí había una casilla para descansar.

- ¿Y los más viejos de esta aldea de Moralejos?

- Los más viejos que yo conozco de esta aldea es el Facus Chinchilla, el abuelo Foro y la abuela Epifania. Porque esto era antes de dos hermanos y luego lo dividieron. Los Moralejos de Abajo y los Moralejos de Arriba.

 

           Otra posibilidad para esta ruta

           Es el recorrido que discurre por el camino viejo que va desde Segura de la Sierra a Moralejos. El primer tramo va por la carretera pero antes de la desviación para la aldea una señal en tabla indica por donde va el camino de aquellos tiempos. En realidad este trazado es el que han cogido para  ofrecerle la ruta a los turistas. No sé cuantas serán las personas que lo hagan pero ahí está perfectamente señalado. La senda sale por el lado derecho de la carretera cuando se va dirección a Moralejos. Bajan por un puntal hasta el arroyo de los Corazones. Sube por la otra ladera de enfrente hasta el collado del Acebuche y ya por ahí engancha con la carretera. Está bien señalado y dicen el tiempo que se puede tardar en hacer así como las distancias a recorrer.  Discurre por paisajes muy bellos.

 

68- Segura de la Sierra, cumbre de Segura la Vieja   Carretera y vieja vereda. Andando, bicicleta o coche y la vereda solo andando. Rincón histórico.

 

                                  

Por las viejas veredas

de  cumbres alargadas

se le vio en la tarde

curando sus llagas

con tallos de tomillo

y secas mejoranas.
 

 

     La distancia

    Entre tres o seis kilómetros. Si tomamos esta ruta a unos doscientos metros del comienzo de la carretera a los Moralejos, por las escaleras que a la izquierda existe la distancia a recorrer dependerá de la porción de terreno que queramos explorar. Ya la he hecho arrancando por las escaleras que hay a la izquierda al poco de comenzar la carretera que lleva a Moralejos. En cuanto subí al primer puntal me viene para la izquierda y directamente remonté a la meseta por donde estuvo el asentamiento. Hice un buen recorrido por aquí y desde el collado del pico largo y el arco de la sabina regresé por la fuente del tornajo. Este recorrido creo que tiene unos tres kilómetros. Si hubiera incluido los dos picos que coronan al arco de la sabina para el lado de Navalperal y luego el picón que se asoma para la aldea de Moralejos el recorrido habría sido de unos cinco kilómetros poco más o menos. Por lo que quiero decir que el trazado de esta ruta depende de lo que cada persona quiera explorar.

 

    El Camino.

    Nada más arrancar la ruta lo hace por una vieja senda. Esta senda se alarga durante un buen trozo de terreno y con más o menos dificultad llega hasta el collado central que es el del picón largo y el arco de la sabina. Pero para recorrer bien todos los bonitos paisajes de esta singular cumbre lo mejor es prescindir de la senda. Ya en lo alto de los picos se puede andar con bastante comodidad y hay que andar de acá para allá todo lo que se pueda porque es la mejor manera de gozar al tope todo el encanto que ofrecen estos parajes. Por eso decía que el camino ni es bueno ni malo ni senda ni pista de tierra. Es vieja senda pero ella nos sirve solo en algunos tramos y momentos. Aunque para no perderse y coronar a la cumbre con más comodidad quizá sea bueno seguir el trazado de esta senda por todos aquellos sitios que sea posible.

 

    Lo que hay ahora

    Por la carretera que desde Segura de la Sierra va hacia la Era del Fustal sobre el kilómetro tres por la derecha se aparta una carretera secundaría que lleva a la aldea de Moralejos. Entrando por ella a unos doscientos metros por la izquierda aparecen unas escaleras trabadas en la torrentera de la ladera. Es el comienzo de la senda que lleva a las cumbres por donde estuvo asentada Segura la Vieja. Nada más remontar estas escaleras aparece la vereda. Perfectamente dibujada en el terreno y bastante cómoda de andar. Sube levemente en la dirección que discurre la carretera y poco a poco se va elevando. En unos metros aparece una pequeña hondonada. Hay juncos y mucha humedad en el terreno. Mana por aquí un chorrillo de agua que no se seca ni en los meses de verano. En pleno mes de agosto yo he bebido agua en este manantial. La senda continúa su ascensión y no tarda en coronar un puntal rocoso. Justo aquí mismo hay un poste de madera que sujeta los cables del teléfono de la aldea de Moralejos. En este punto la senda vuelca para el lado de la aldea y comienza a bajar buscando la hondonada que aparece al frente. Este es su recorrido natural pero resulta algo largo y menos vistoso que el que yo tracé el día que hice esta ruta.

 

    Al llegar a lo alto del collado que ya he dicho, el del poste del teléfono, me viene para el lado izquierdo. Por aquí, puntal arriba, suben algunas sendillas que van salvando las dificultades que presenta el terreno y al poco ya remonta a lo más alto de la morra. Es propiamente la gran morra donde estuvo asentada Segura la Vieja. Tiene esta morra una altura de 1361 metro y toda ella presenta un terreno bastante llano. Casi sin rocas, con algunos pinos creciendo por aquí y allá, mucho pasto en los meses de verano y entre el paso mucha mejorana. El terreno es algo alargado y se prolonga para el lado de Navalperal por donde crecen algunos pinos más y empieza a caer una ladera de tierra buena. Por todo este terreno hay pequeños montones de piedras. Algunos dicen que estos son los restos de aquella Segura Vieja pero yo creo que estos montones de piedras han sido como resultado de limpiar el terreno para sembrarlo. Estas tierras han sido sembradas en otros tiempos. Crece por aquí mucha mejorana y eso indica que las tierras fueron labradas en otros tiempos. Por esta ladera que mira para Navalperal el terreno cae para una hoya por donde se ve algo de humedad y desde aquí para el lado de la derecha se llega al collado central. Es un collado abierto o tendiendo puente entre esta primera morra y las tres siguientes. Se alzan a la derecha de este collado y su elevación es de 1273, 1406 y 1433 metros. Estos tres picachos son las alturas máximas en todo este macizo de Segura la Vieja pero ninguna de ella ofrece tanta comodidad para asentar una población como la morra primera que he recorrido. Los tres picachos de la derecha del collado son muy quebrados aunque el paisaje es muy hermoso. Presenta muchas formas rocosas muy originales y desde su cumbre se abren preciosas panorámicas en todas las direcciones.

 

    Pero vuelvo a decir que lo más hermoso de todo este conjunto es precisamente el collado central. El que hace de puente entre la primera morra de tierras buenas, pinares y mejoras y los elevados picachos de la derecha. El collado da paso a la vertiente del río Trujala, para Moralejos y la vertiente del río Orcera, aldea de Linarejos. Y en el mismo centro del collado se levantan dos formas rocosas muy curiosas y bellas. Una de estas figuras en un arco perfectamente modelado y casi en ele mismo centro del collado. Es una roca que el viento, la lluvia y la nieve ha ido erosionando hasta comerse las partes más blandas y por ahí abrir una ventana. En realidad son dos ventanas. Una muy grande y otra bastante más pequeña sobre la primera. A los lados quedan como dos pilares o columnas que también presenta como huecos o pequeñas grietas. En la misma base hay algunas covachas o pequeños agujeros que incluso usan los animales para refugiarse. En el lado izquierdo de este arco crece una sabina y otra en lo más alto del conjunto rocoso. Creo que este arco natural podría ser el símbolo de la cumbre donde estuvo asentada Segura la Vieja.

 

    A la derecha de este arco se levanta un enorme picón rocoso. Es muy parecido este picón al que hay en la entrada de la aldea de Don Pedro por donde el santuario de Tíscar. Es como un pilar de pura roca que se clava en la tierra del collado, a la derecha del arco, y se eleva recto hacia el cielo. Está algo pegado a las rocas que vienen cayendo de la primera cumbre de las tres que ha dicho se elevan por frente a la morra pelada. Los elementos naturales, lo mismo que al arco, le han dando forma a este picón y realmente ha salido de lujo. Con una figura muy curiosa, robusta, gigante, resta y puntiaguda en su parte alta. También este monolito podría ser símbolo de Segura la Vieja. Desde este collado central arranca y llega la senda que dejamos en el primer collado por donde el poste de teléfono. Desde aquí arranca la senda muy desdibujada y poco a poco cae para un tercer collado. El que divide los dos barrancos que desde estas cumbres caen para la aldea de Moralejos. Cuando la senda llega a este collado se viene para el lado de Segura de la Sierra y por ahí desciende hasta encontrarse con un tornajo. Por ahí crecen muchos juncos y otras plantas y entre la hierba y otra vegetación mana un chorrillo de agua. Para aprovecharla le han puesto un tornajo y un pequeño tubo de plástico por donde sale el chorrillo. Aquí se puede beber y reponer agua. La senda sigue bajando por el barranco en la dirección que corren las aguas y unos metros más abajo se divide en dos. Para la derecha se viene la que remontó al collado del poste del teléfono y para la izquierda o al frente se va la que desciende hasta la aldea de Moralejos. Así que desde este punto todo es muy fácil. Solo tenemos que decidir qué dirección tomar y continuar.

 

     Resumo

    Hay varios manantiales donde se puede beber y coger agua. Desde lo alto de las cumbres se divisan amplias y hermosas panorámicas en todas las direcciones. En el collado del centro es, para mí, donde encontramos lo más curioso de todo este rincón. En primavera por la morra llana el tapiz de hierba es de lo más gratificante. La abundancia de mejorana creciendo por las tierras llanas de la morra redonda es muy peculiar. Por entre las rocas de las cumbres a la derecha del collado central en verano anidan varias especies de pajarillos.

 

 

           69- Segura de la Sierra,  aldea de Linarejos 

           Carretera y carril de tierra. Andando, bicicleta o coche.    

 

    Las distancias.

Plaza de Segura de la Sierra desviación a Linarejos 6 km.

Desviación a la aldea de La Hueta                   5,2+6.

A la casa forestal y fuente Peñalta                  5,4+6.

Desviación carril a Linarejos                            7,7+6.

Se junta con la que sube de Amurjo a              9,4+6.

A Linarejos                                                   10,2+6.

Al área recreativa Los Estrechos                    12,2+6.

A la carretera de Orcera                                15,2+6.

 

                               

Junto a la fuente

que en el llano mana

detiene sus pasos

y lava su cara.

Es agoto

el sol achicharra.
 

 

    Estas distancias son siguiendo el trazado de la carretera y la pista de tierra que lleva a la aldea de Linarejos. Para ir a esta aldea desde Segura de la Sierra hay otras posibilidades a trozos por pista o carretera y otras veces por sendas o campo a través. Seguro que las distancias son algo menor.

 

                  El camino

           Hasta la desviación a seis kilómetros de Segura de la Sierra es la misma carretera que va para las Acebeas y río Madera. A seis kilómetros que es donde está la desviación se toma por la izquierda otra carretera que en realidad es una pista forestal de tierra asfaltada. Está en buen estado pero en invierno es probable que sea intransitable por la nieve y el hielo. Al llegar a la desviación que lleva a Linarejos lo que aparece es una pista de tierra. En buenas condiciones pero carril de tierra que se junta algo más abajo con el carril también de tierra que sube desde Amurjo. Hasta la aldea de Linarejos lo que sigue es este mismo carril de tierra. Desde las casas de esta aldea hasta la piscina de Amurjo sigue la misma pista forestal de tierra y desde aquí hasta la unión con la carretera de Orcera ya es carretera asfaltada. En general un buen camino para una bonita ruta.

 

    Lo que hay ahora

El tramo hasta la desviación a Linarejos no lo describo por ser común a otras rutas ya reseñadas. En general es una carretera asfaltada sin ninguna dificultad excepto en los meses de invierno. A partir de la desviación la carretera también asfaltada comienzo a bajar. Casi todo el recurrido de esta ruta es bajada. Comienza su bajada por la curva de nivel de los mil trescientos metros y por la solana que se enfrenta a la gran cuenta de Linarejos que es propiamente la cuenca del río Orcera. Por esta altura atraviesa los primeros metros del arroyo de Rolamiel, también conocido este lugar por la Cuesta del Rey. De este arroyo y, bajo los picachos rocosos que majestuosamente coronan, cogen el agua para el pueblo de Segura de la Sierra. Al pasar por el lado de arribe se pueden ver los tubos. Y en esta misma ladera pero algo solana, es donde se encuentra la tiná de Rolamiel. Hoy solo ruinas  de lo que en otros  tiempos fue una tiná y un cortijo con dos viviendas. Por la solana todavía se ven las tierras en forma de bancales donde sembraban las personas que por aquí vivían.  Un paseo por el recogido rincón nos dejará muy satisfechos. Unos metros más adelante por la izquierda se ofrece un puntal rocoso desde donde se puede gozar de una gran panorámica sobre la hoya de la aldea de Linarejos, Segura la Vieja y el Cerro de Segura, por donde la fuente de la Tejadilla.

 

    Unos metros más adelante por la derecha aparecen tierras llanas repletas de romeros y la salida de un carril de tierra. Lleva a la Fuente de la Laguna y al arroyo de La Hueta que más abajo ya será el río Morles. Este arroyo en realidad nace un poco en la cara norte de grandioso macizo del Navalperal. Siempre las grandes cumbres tienen  nacimientos de  arroyos y ríos en todas las direcciones. Este macizo de Navalperal da nacimiento al río Trujala por Moralejos, arroyo de las Sierras de Agua para el río Tus, arroyo de la Peña del Olivar para el río Siles y arroyo de la Hueta para el río Morles. También al arroyo de Rolamiel para el río Orcera. La ruta que recorremos sigue bajando y unos metros más adelante por la izquierda se le aparta otra pista de tierra. Es muy secundaria pero se puede recorrer para llegar hasta las casas de la aldea de Linarejos. A partir de este punto la carretera traza una recta larga que culmina con tres curvas muy cerradas. Es el momento de ir descendiendo desde la cumbre para el valle. En un recorrido corto baja de los mil doscientos metros a menos de mil. Justo por esta altura es donde por la derecha se la aparta otra carretera. Es la que nos llevaría a la aldea de la Hueta si nos fuéramos por ella y nos la encontraríamos a solo 1,3 kilómetros desde este punto. Algunos mapas sitúan en este lugar en el Puerto de Siles. En realidad puede ser porque se pasa de una vertiente a otra pero yo situaría tal puerto en otro punto. A partir de este punto la carretera se viene definitivamente para la cuenca de Linarejos. Desde la desviación hasta este punto ha venido ofreciendo vistas tanto para la cuenca de Linarejos como para la de La Hueta.

 

           La Hueta es una pequeña aldea que se recoge en la hondonada de las laderas norte del Navalperal. Por donde esta  aldea hay muy buenas tierras todas llanuras y por donde en otros tiempos, ahora menos, se sembraban muy buenas huertas. Nada más llegar a las primeras casas de esta aldea aparece la fuente por la derecha. Un pilar con dos buenos caños de agua y por la izquierda los lavaderos.  Unos metros más adelante por la derecha se aparta una carretera estrecha. Se remonta y en las eras delante de un par de casas se puede dejar el coche. Desde aquí siguiendo la senda que va por el borde de la acequia se llega al cauce del arroyo llamado de la Hueta. Se pasan unas cascadas menores que es de donde cogen el agua para la acequia y algo más arriba y por entre una cerrada aparecen las cascadas mayores. Una preciosa cascada con mucho agua incluso en verano y con una cueva por el lado de la izquierda. Estas son las primeras cascadas que regala el arroyo cuando se le entra subiendo desde la aldea pero más arriba de este primera con su cerrada y su cueva hay más cascadas. Cuatro o cinco en total y la última subiendo o primera bajando es la que se originan donde se juntas los dos arroyos. El que baja del Navalperal y el que llega desde la Laguna. En esta junta es donde se origina la cascada más bella de todas.  Por lógica las de más abajo son las que más agua tienen.

 

           Por este rincón de la Hueta se pueden observan grandes ejemplares de encinas y nogueras. El agua es muy abundante y también son muy bellos los paisajes y el bosque en todas las direcciones. En realidad La Hueta es uno de los rincones más bellos de la sierra tanto por la abundancia del agua como por la vegetación, la bellas vistas que desde aquí se abren y la frescura del lugar.

 

    Solo unos metros más abajo  de la desviación a La Hueta,  por la derecha, aparecen varios edificios. Son los de la casa forestal Peñalta y ahí mismo corre una fuente que también se le conoce con el nombre de Peñalta. En su frontal se puede leer: "Fuente de Peñalta, año 1930". Desde aquí mismo y por la derecha se aparta una pista forestal que lleva a lo más alto de la cumbre de Peñalta. Peñalta es la cumbre que corona al pueblo de Orcera y tiene 1412. En lo más elevado de su cumbre hay una caseta de vigilantes de incendios como en Navalperal. Más pegada a la carretera se ven las ruinas de una bonita casa de piedra que ha sido derribada. Ahora la carretera se empieza a hundir para el cauce del río Orcera y por aquí lo hace siguiendo el curso del arroyo de Linarejos que es el que nace justo mismo en el Puerto de Siles. Algo más abajo y en el kilómetro 6,2 desde la desviación aparece un palo hincado en la tierra con unas tablas clavadas donde se puede leer: "IR 147, Siles". La tabla con punta de flecha indica que Siles queda en la dirección contraria a la que llevo. Es extraña esta señal aquí pero mis ojos la han visto. La altura ya es menos. La carretera avanza por la curva de nivel que recorrer los novecientos metros. Solo unos metros y por la derecha aparece el carril que lleva a la aldea de Linarejos. Es un buen carril de tierra con un buen firme y cae casi en picado para el surco del arroyo grande que en realidad ya por aquí es el río Orcera.

 

    Nada más comenzar esta pista trazas varias curvas, luego se pone resta y al cruzar el cauce del arroyo de Linarejos que es el que baja del Puerto de Siles gira la para la derecha y enseguida se una al carril de tierra que remonta cauce arriba desde el rincón de Amurjo. La vegetación por aquí es muy espesa. Pinos carrascos, romeros, jara blanca, jaguarzos y retamas. El carril que viene buscando a la que sube se ha juntado con esta segunda a nueve cuatrocientos kilómetros desde la desviación. En este punto al carril se pone resto arroyo arriba pegado al arroyo por el lado derecho y unos metros más arriba se tropieza con las tierras de un bonito cortijo. Gira para la izquierda, el arroyo se divide en dos y por el otro lado se ve la construcción de un nuevo edificio. La pista traza una curva muy cerrada, remonta al  puntalillo de tierra y ya está en las casas de la aldea de Linarejos. En realidad esta aldea fue a construirla sobre un cerro de tierra muy buena y llana. Sobre esta llanura y asomada a los surcos de los arroyos. Se llega por entre varias casas algunas muy bien reconstruidas y otras con aspecto de viejas y con la misma cara de aquellos tiempos lejanos.

 

    Nada más llegar sorprende el abandono de esta aldea. No vive nadie en ella. En verano vienen por aquí algunas personas para vivir durante unos días en alguna de las casas reconstruidas. Hay solamente dos o tres. Las demás están casi en ruinas aunque en sus puertas crezcan las parras, los rosales y algunas otras plantas. El carril muere un poco al llegar pero todavía sigue y por la parte de arriba de la aldea se alarga. Aquí mismo corre un caño de agua que cae a los pilares de lo que en aquellos tiempos fueron los lavaderos. La pista de tierra se mete por entre olivares, zarzas, muchas higueras y poco a poco va girando para la izquierda dejando a las tierras de las huertas por el lado de abajo. Crecen por aquí muchas higueras, muchas parras, membrillos, ciruelos y nogueras. Ya casi al final del carril aparece la alberca. Una gran alberca a con su grueso caño de agua que le llega del lado de Navalperal. Es lo natural. Le llega desde una pequeña hondonada con su arroyo que corre entre el arroyo de Rolamiel y el de Linarejos.

 

    Desde esta alberca reparten el agua para las tierras de riego que ya he dicho quedan por el lado de abajo. Y en estas tierras de riego hay muchas huertas sembradas de patatas, tomates, calabazas, pimientos y habichuelas. Las patatas que por aquí se crían son las de las coloradas y hacen honor a la tierra que también es colorada. En las acequias que van surcando estas tierras y al borde de las huertas crece los ciruelos, los perales, algunos cerezos, nogueras y las zarzas. Más pegado a las casas de la aldea crecen buenos ejemplares de olivos que incluso tienen su riego por goteo. En las zarzas hay muchas moras y en este día, siete de agosto, las moras ya están maduras. Cojo las que puedo y me las como. Están buenas. Sigo girando con las acequias que van de huerta en huerta y regreso a las casas de la aldea entrándole ahora desde el lado de arriba. Por aquí están remodelando otra vieja casa y en la calle estrecha y corta que desde este punto va para el carril que ha llegado cuelgan las parras y los rosales. En las parras hay muchas uvas que todavía no han madurado.

 

  Por donde esta aldea de Linarejos el terreno forma como una gran hoya casi por completo redonda y desde las laderas van cayendo los arroyuelos. Al menos seis o siete son los arroyos y por donde estos se van juntando para da cuerpo al que será río de Orcera es donde levantaron la aldea. Ya ha dicho que aquí la tierra es llana y con una excelente calidad y por eso aprovecharon este rincón. Desde luego que quedarse por aquí para sin prisa gozar de la belleza de los paisajes es una buena decisión. Como en tantos otros rincones de las sierras el silencio y la paz es total y el verdor de los bosques junto con el rumor de la acequia y el chorrillo cayendo a los lavaderos llenan de sensaciones muy agradables.

 

    Pero la ruta sigue aunque termine en esta aldea y ahora se va por el surco del río abajo. A unos dos kilómetros aparece el rincón de los Estrechos. En un área recreativa en el mismo surco del río por donde han puesto mesas y asientos junto al agua y a la sombra de los pinos. No hay sitio para bañarse. Aparece el palo hincado y en él las tablas con punta de flecha. A Segura de la Sierra desde este punto a una hora cuarenta y cinco minutos, a Orcera treinta minutos y a Siles tres horas. Los Estrechos están aquí mismo. Desde este punto la piscina de Amurjo no está lejos. Se sigue bajando por el carril de tierra y después de rozar Amurjo aparece la carretera asfaltada. Se llega a la carretera de Orcera y la distancia recorrida desde la desviación en la Cumbre de Segura la Vieja es de quince kilómetros con trescientos metros.

 

 

70- Segura de la Sierra cortijo de Romillán por el río Trujala.  

Vieja vereda. Solo andando. Zona señalizada.

 

           Las distancias.

           El recorrido que voy a describir aquí tiene una distancia aproximada de nueve kilómetros y medio. Casi en todo su trazado discurre por senda y pista de tierra pero en algunos tramos va campo a través yendo y viniendo casi por el mismo sitio porque lo que pretende es explorar todos los rincones para gozar el máximo los mil matices que por este bonito rincón regala la naturaleza. Aproximadamente las distancias podrían ser como las pongo a continuación.

 

                               

 

Por entre las aguas limpias

del arroyo y las zarzas

lo vieron caminando

en busca del alba.

¿Por que iba tan solo

sin pronunciar palabra?
 

 

           Collado de San Vicente huerta sobre el puntal 800 m.

Huerta del puntal arroyo de los Pinos Buenos 800 m.

Arroyo de los Pinos Buenos puente de Romillán 500 m.

Puente de Romillán Manantial de la Higuera 1 kilómetro.

Fuente de la Higuera cortijo de los Yeros (ida y vuelta) 3 k.

Junta Arroyo  Pinos Buenos ruinas molino (ida y vuelta) 1,5 k.

Puente Moro río Trujala collado San Vicente 2 kilómetros.

 

    El camino.

    A lo largo de todo el recorrido este camino se reconoce sin ninguna dificultad. Hay trozos que van por pista forestal de tierra, en otros momentos discurre por tramos de viejas veredas de herradura y en algunos trechos va campo a través. Es necesario que sea así para atravesar y gozar al máximo todos los bonitos rincones y los sencillos matices que hay en cada uno de estos rincones. Cuando el camino comienza la bajada desde el collado de San Vicente ya lo hace regalando una bonita vista sobre el gran valle del río Trujala y la cumbre y ladera norte del pico Yelmo. Cuando se hunde en los surcos de los arroyos los horizontes se acortan pero las laderas y perfiles de las cumbres se pronuncian con más belleza recortadas sobre los bonitos tonos azules del cielo o las nubes que casi siempre revolotean por esta parte de la sierra. La última subida hacia el collado de San Vicente es quizá lo más pesado de esta ruta pero compensa el gozo de haber culminado con éxito una muy bella ruta y recrearla tranquilamente mientras se va rematando. La ascensión final es como el resumen de todo lo recorrido.

 

    Lo que hay ahora.

    Esta ruta sale del pueblo de Segura de la Sierra en dirección a Orcera. Se baja por la carretera y después del mirador de Peñalta y las dos pronunciadas curvas que traza la carretera, al llegar al collado es el comienzo. Por el lado izquierdo según se baja se ven unas señales de las que han puesto ahora. Es un palo hincado en el suelo y en él dos tablas en forma de flecha clavadas. En una de las tablas se puede leer: IR 147, Segura de la Sierra". La punta de flecha de la tabla señala para el pueblo de la cumbre y en la otra tabla se lee: IR 146, río Madera". La punta de flecha señala para donde el río Madera que es el barranco por donde se juntan los arroyos y se refugia el cortijo de Romillán. Es decir, el gran barranco por donde se va formando el río Trujala después de la junta de los arroyos que le llegan desde las tres vertientes. La senda que indica esta tabla antes de llegar a río Madera tendrá que pasar por este gran barranco y luego tendrá que remontar para la cumbre de Navalcaballo.

 

    Pues donde ya he dicho se encuentra este palo hincado con las tablas en forma de flecha es por donde arranca la ruta que he recorrido. Pero la tabla que señala para río Madera lo hace apuntado a una vieja senda que enseguida se deja caer por la hondonada de un pequeño arroyuelo. Yo he arrancado la ruta algo más arriba. Por la pista de tierra que arranca de ahí mismo pero en lugar de caer por el arroyuelo sube un poco y se viene para el lado del mirador Peñalta. Se le ve al frente sobre la imponente roca clavada en la ladera. Por debajo de esta roca pasa la pista de tierra que he dicho y justo por aquí mismo de esta pista se aparta otra más secundaria por el lado derecho y de abajo según avanzo. Esta pista de tierra se mete por entre zarzas, olivares, las ruinas de un gran cortijo que ahí se desmorona y al poco cae un puntal abajo para venir a salir a otro cortijillo ya casi al final del puntal. Por entre los olivos en este punto se descubre una pequeña huerta que en verano está sembrada de hortalizas.

 

    Por el lado izquierdo de esta huerta se desciende un poco y enseguida aparece la vieja senda. Es muy vieja y por algunos sitios está bastante perdida pero se le reconoce bien. No está señalada como sí la que recomiendan en la tabla del comienzo de esta ruta. Se le descubre descendiendo puntal abajo por entre las rocas, los romeros, las retamas y otras plantas y como formando surco en el terreno. Es el surco que se fue creando de tanto usarla a lo largo de los años. Mientras se desciende si miramos bien y vamos con cuidado por aquí podremos ver cabras monteses entre la vegetación y los olivos. La senda desciende un poco por el mismo puntal y luego se va para el lado izquierdo. Por ahí va cayendo sin dejar de trazar curvas hasta que se mete en un barranco después de venirse para el lado del castillo. Corta la ladera de este barranco y luego traza varias curvas más. Al poco y después de haber recorrido como kilómetro y medio más o menos llega a la pista de tierra que baja por el barranco de los Pinos Buenos. Es la misma pista que por debajo del mirador habíamos dejado para buscar la senda del puntal.

 

    Esta pista forestal se encuentra en buenas condiciones. Baja desde el mismo puntal de las tablas que dan información de la ruta y es el camino que desde Segura de la Sierra han arreglado para venir    al cortijo de Romillán. Al poco de cogerla cruza el arroyo de los Pinos Buenos, remonta un cerrillo y enseguida da vista a una construcción nueva. Es algo que tiene relación con el futuro del nuevo parque de la naturaleza. Se nota que su construcción es reciente. Por ahí se ven tendidos eléctricos y la pista que sigue desde esta construcción arroyo de Moralejos arriba. En cuanto remonta un poco llega a las ruinas de un viejo cortijo. Es el conocido cortijo de Romillán donde también quiere hacer obras para lo del nuevo parque de la naturaleza. Por ahora está todo parado. Quizá se ha  agotado el presupuesto o existen otras dificultades.

 

    En esta primera construcción yo me vengo para la izquierda buscando el puente que se ve sobre el surco del arroyo. Es el conocido puente de Romillán sobre el arroyo que baja de la aldea de Moralejos. Se le conoce a este arroyo con el nombre de Romillán, también con el nombre de arroyo de Moralejos o el del río Trujala porque en realidad este es propiamente tal río. Trae un buen caño de agua este arroyo. La vieja senda cruza el puente que fue construido de piedra cuando en aquellos tiempos las personas ocupaban y vivían en   los cortijos de estos rincones y remonta un poco. Ahora lo hace protegida por unas barandas de madera que le han puesto. Ya he dicho que intenta acondicionar este rincón para el nuevo parque de la naturaleza. Cosa algo extraña y que no se sabe qué será pero así lo pretenden. Después de cruzar el puente sube un poco trazando varias curvas y sobre el puntal rocoso se divide. Sigue al frente y baja para el siguiente arroyo que es el que desciende de la ladera norte del pico Yelmo. Pero también sigue por la izquierda y comienza a remontar puntal arriba en busca de la espesura de la gran umbría. Por aquí esta senda ya es la misma que al comienzo dejábamos yéndose sola barranco abajo. Es la buena según la señalización de los palos hincados y las tablas en forma de flecha. Han puesto muchos por todas estas sierras.

 

    Pues si seguimos la senda y con ellas nos vamos puntal arriba después de remontar una larga ladera llegamos a la conocida fuente de la Higuera. Desde ahí continuamos hasta remontar a lo más alto de la cumbre por donde encontraremos la pista de tierra que desde Navalcaballo se alarga por toda la ladera norte de pico Yelmo y va a salir al Robledo. Desde esta pista casi en lo más alto de la cumbre la senda busca la carretera y luego se va para la vertiente de río Madera. Ya he dicho que esta es la ruta señalada en el palo y las tablas en forma de flecha. Y esta ruta es la vieja senda que en otros tiempos usaban los serranos que vivían por   los cortijos de río Madera para ir y venir al pueblo de Segura de la Sierra. Pues en la ruta que yo he trazado por estos rincones no continuo por esta senda. Después de remontarla un poco regreso y sobre el puntal después del Puente de Romillán me vengo para la derecha y bajo. Cruzo un puente de tablas que hay levantado sobre el arroyo de los Yeros que es el que baja desde las laderas del Yelmo y aquí mismo me encuentro una buena pista de tierra. Es la que remonta todo el río Trujala arriba desde la aldea del Batán. Por ella me voy en la dirección contraria a como corren las aguas por el arroyo y comienzo a remontarla. Es un buen camino. Se anda con mucha comodidad y agrado porque va discurriendo por parajes muy bellos. El carril cruza el cauce del arroyo algo más arriba y aquí mismo y por la derecha aparece una caseta con puerta de hierro. Es justo en este punto donde este arroyo tiene su nacimiento. Desde aquí para arriba la pista sigue y al poco se divide en dos. La de la izquierda que es la más importante lleva hasta unas tierras llanas por donde parecen las ruinas de  un cortijo, tierras con olivares y árboles frutales y todo cercado con alambrada. Este es el cortijo de los Yeros. Justo a la llegada y en el mismo arroyo crece un gran laurel. De ahí corté una ramita la tarde que hice la ruta y me la traje de recuerdo.

 

    Desde este punto yo regresé. Volví por el mismo carril y un poco antes de llegar a donde el arroyo de Moralejos se junta con el que trae la pista me vine para la derecha. Crucé el arroyo que baja desde el cortijo de los Yeros y remonté un precioso puntal. Por aquí están las eras todavía empedradas. En ellas ponen colmenas en los meses del verano. Y por el lado derecho de estas eras se ven una senda. La seguí y vine a salir a las ruinas de un gran cortijo. Son las ruinas de un viejo molino. El molino de Romillán porque está en el mismo arroyo. Todavía se ven por ahí los árboles frutales que los habitantes de este cortijo sembraron en aquellos tiempos. Una gran noguera y tierras llanas junto al arroyo. Son las tierras donde sembraban las huertas. Lo único que ahora hay por aquí son parras, nogueras, zarzas, mucho pasto o hierba según la época del año y luego el rumor de la corriente del arroyo.

 

    Desde este cortijo y siguiendo el surco de arroyo en la dirección que corren las aguas por el lado izquierdo baja la senda. Muy metida entre el monte pero perfectamente reconocible. La seguí aquella tarde y al poco la senda cruza el surco del arroyo de los Yeros. Se una a la pista que sube desde la aldea del Batán y unos metros más abajo aparece el puente. Es el segundo puente que en aquellos tiempos construyeron sobre los cauces de estos arroyos. En este punto ya corren juntos todos los arroyos. El terreno se ensancha y las laderas son de tierra muy buena. Por eso aparecen los olivares y las construcciones. En cuanto se cruza el puente aparece una casa y ahí mismo también aparece el típico palo hincado en el suelo con sus dos tablas. Casi las mismas que se ven al comienzo de esta ruta. En ellas han escrito exactamente lo mismo.: "IR 147, Segura de la Sierra". La punta de flecha de la tabla señala para el pueblo de la cumbre y en la otra tabla se lee: IR 146, río Madera". La punta de la flecha señala para río Madera que es la senda que he dejado atrás y que en parte he recorrido.

 

    Sigo la dirección que hacia Segura de la Sierra señala la punta de la flecha y comienzo a subir la cuesta. Se ve con toda claridad la senda. Ya he dicho que es la vieja senda que en los tiempos antiguos usaban los serranos para ir y venir al pueblo de Segura de la Sierra. Y la senda comienza a trazar curva por la ladera que se enfrenta al Yelmo. Es la misma ladera que recorría al comienzo cuando comenzaba la ruta por debajo de la peña del mirador. Se sube con mucha comodidad pero es larga. Traza curvas y más curvas para ir ganando altura y en todo momento se nota que esta senda fue muy andada. Está muy bien hecha y en más de un tramo se ha hundido mucho en el terreno. De tanto pisarla se han abierto trincheras. Pero tengo que decir que el recorrido es muy bello. Según ganamos altura se abre el horizonte y las panorámicas se ensanchan. Por eso decía que este tramo de la ruta es el resumen de todo lo recorrido. Poco a poco se va dominando todo el barranco, las laderas que conforman este barranco y las cumbres que coronan. Después de aproximadamente tres horas llego a donde comencé la ruta. Al collado de San Vicente que es por donde sube la carretera a Segura de la Sierra y es también donde el palo hinchado indica el comienzo de la ruta que lleva a río Madera. Yo no he seguido al pie de la letra lo que recomienda en esa información pero doy fe que me ha gustado mucho más. He trazado una ruta preciosa que ha pasado por todos los puntos más importantes de estos rincones y he gozado de parajes muy bellos. Merece la pena y por eso la he dejado reseñada aquí.

 

    Los nombres de los sitios

    Al arroyo que sube para la ladera norte del Yelmo se llama arroyo de los Cerezos hasta donde nace que es donde está la Fuente de los Cerezos y de ahí para arriba arroyo de Monegrí por lo  del cortijo de Monegrí que se encuentra al final de la pista que sube. De ahí para arriba se llama arroyo de la Canalica. Por donde lo cruza la pista que recorre toda la ladera norte del Yelmo este arroyo solo corre cuando cae alguna tormenta. Por debajo  del cortijo de Monegrí hay otro que se llama Cheterejos. Las ruinas que hay por debajo del puente de Romillán son las del molino de Santiago. Por debajo del mirador de Peñalta todavía se ven las ruinas del que fue un gran cortijo. Se le conoce por el cortijo de la Florida. Me han dicho que ahí nació el obispo cuyo busto se puede ver en los jardines por donde la segunda fuente en Segura de la Sierra. Martín Pérez de Ayala es como se llama este personaje. La senda que desde las ruinas de este cortijo baja para el arroyo se le conoce por las vueltas de la Florida por lo  del cortijo de la Florida que se encuentra en lo alto.

 

    El puente de Romillán le llamaban puente de la Higuera porque ahí siempre hubo una higuera. El puente Moro es el que está más abajo ya en el cauce del río Trujala. Por ahí pasa la vereda que lleva a río Madera. Antes de llegar a este río hay  un cortijo que le llamaban cortijo de Ramón Millar. El Barrueco es toda la ladera por donde sube la senda desde el Puente Moro para arriba. A toda esa ladera sembrada de olivos se le conoce con el nombre de El Barrueco. El collado por donde pasa la carretera y es de donde arranca la ruta que he descrito se le conoce por la Era del Coso. El cerro de San Vicente es el que queda a la derecha según se baja. Todavía se ven por ahí algunos restos de la Ermita de San Vicente.

 

 

           71- Segura de la Sierra carril por la ladera norte del Yelmo,    

           Fuente de Zamarrilla, el Robledo.Carretera y carril.

           Andando, bicicleta o coche.

             

Veredas que llevan
a prados y cañadas
de las hondas sierras,
llevaros mi alma
a las estrellas
con la luz del alba.  
   
 

 

Las distancias.

    Desde el pueblo de Segura de la Sierra al comienzo de la pista por donde la casa forestal del Navalcaballo hay diez kilómetros y medio. Desde este punto y siguiendo toda la pista de un extremo a otro las distancias son las siguientes:

Al arroyo de Monegrí 8,9 kilómetros.

Al siguiente arroyo 9,6 kilómetros.

A la cueva por la izquierda 12,6 kilómetros.

A la pista Tiná Ojeda 16,8 kilómetros.

A la Fuente del Tejo 18,3 kilómetros.

A la desviación al Yelmo 18,6 kilómetros.

A la entrada al Robledo 20,5 kilómetros.

 

           Estas distancias son solo siguiendo fiel el trazado de la pista forestal. A lo largo de este recorrido hay algunas posibilidades de pequeñas rutas hacia un lado y hacia otro. Si recorremos algunas de estas rutas las distancias serán otras.

 

    El camino.

    A lo largo de los veinte kilómetros de recorrido todo es pista forestal de tierra en buen estado. Se puede recorrer en coche siempre que no sea un turismo bajo. En algunos tramos hay surcos y piedras rodadas. Pero lo mejor para esta ruta es hacerla andando. Es un buen recorrido pero las vistas que se van gozando a lo largo del trayecto compensan. Casi de un extremo a otro esta ruta va por la curva de nivel que discurre entre los mil cien metros y los mil doscientos. Solo cuando va llegando al Robledo baja porque esta población se encuentra ya sobre los novecientos metros. Agua sí hay en la Fuente de la Higuera, en la Fuente de Zamarrilla, en la Fuente del Tejo y en el Robledo. La mejor fecha para hacer este recorrido es en primavera, al final de esta, en verano y en los meses de otoño. En los meses de invierno podremos encontrar nieve y hielo en algunos sitios.

 

           Lo que hay ahora. 

    De la carretera que va desde la Era del Fustal para Navalcaballo y río madera, al pasar la casa forestal del Navalcaballo, por la izquierda se aparta un carril de tierra. Aquí da comienzo esta ruta. Nada más arrancar el carril traza varias curvas y baja mucho. Parece que quiere buscar las casas de la aldea de Moralejos. Se aproxima al arroyo hasta una distancia de quinientos metros. Pero cuando parece que ya sí se va para la aldea de Moralejos y después de cuatro curvas gira hacia el Yelmo y por una llanura repleta de pinares y encinas se endereza para el rincón que debe atravesar. A tres kilómetros paso por enfrente de la aldea de Moralejos. El carril ha bajado tanto porque debe salvar un monte con una altura de 1357 metros. Algo más adelante hay otro monte con 1321 y otro más que llega a los 1325 metros. La carretera de la cumbre va algo volcada para la vertiente de río madera dejando estos montes al lado norte. La pista que recorremos se ha volcado para la cuenca del río Trujala y por eso deja estos picos al sur.

 

    Este primer tramo y hasta llegar a un pequeño collado por donde a la izquierda se aparta un carril que lleva a la carretera es terreno del pueblo de Orcera. Tres kilómetros setecientos metros desde el comienzo. Discurre por la curva de nivel que va por los mil doscientos metros. A partir de este punto ya es término de Segura de la Sierra. Los pinos se presenta espesos y de la especia laricios. Parece que a partir de este punto el carril mejora. El carril se pone casi por completo paralelo a la carretera que va por la cumbre entre los mil trescientos y mil cuatrocientos metros. Todo el terreno que ahora empieza a atravesar este carril se le conoce por el Monte ordenado de la Dehesa de la Carnicera. Cruza un arroyuelo y por la derecha se ven unos hitos. Son los que van marcando los kilómetros y lo hace desde el lado en que he tomado esta ruta. Por aquí tiene tramos muy buenos. Incluso le han construido alcantarillas para que corran las aguas. En el kilómetro seis baja una pendiente y antes de que se termine por la derecha se presenta como una hoya. Parece como si hubiera agua porque la vegetación está muy verde, hay muchas zarzas y mucha hierba. Sigue bajando moderadamente. El firme ahora se presenta más estropeado. Al ser bajada por la pista corren las aguas de las lluvias que abren surcos y levantan piedras.

 

    Traza una curva para la izquierda y a lo lejos al frente se ve precioso el pueblo de Segura de la Sierra. Desde todo el recorrido de esta pista se va viendo una vista muy limpia y brillante de las casas de este pueblo trabadas en la ladera con el castillo en todo lo alto. A seis kilómetros novecientos ha terminado de bajar y justo aquí por la izquierda me encuentro el palo hincado con las tablas clavadas que tanto ahora se ve en tantos puntos de estos montes. "IR 147 río Madera" en una de las tablas en forma de flecha que apunta para la cima de la cumbre que es el lado por donde corre el río Madera y la punta de la otra tabla apunta para el pueblo de Segura de la Sierra. No indican ni las distancias ni el tiempo en recorrer esta senda. Es la que viene subiendo desde el Puente Moro y pasa por la fuente de la Higuera. La senda que pretende señalar estas tablas es el viejo camino que los habitantes de   los cortijos por esta parte de la sierra usaban para ir al pueblo de Segura de la Sierra.

 

    Ahora el carril remonta un poquito y se presenta un espeso bosque de encinas. Cruza el cauce de un arroyuelo y otra vez baja. Este cauce es el conocido Barranco Borracho. Viene de la fuente que mana a la derecha algo más arriba y que se llama Fuente Jordana. Si desde este punto me fuera arroyo arriba llegaría a esta fuente, atravesaría la carretera que va para el Yelmo y por ahí colaría por un collado a 1372 metros de altura y volcaría para la vertiente y cauce de río Madera. Llegaría a este río por el cortijo del Prao de la Mesta, algo más abajo del Campamento Juvenil río Madera. Al cruzar por collado que he dicho antes la senda deja a los lados dos cerros bastantes elevados. El de la izquierda y para el lado de Navalcaballo se le conoce con el nombre de Cerro del Rayo y tiene 1497. el de la derecha no sé el nombre pero sí sé que tiene tres alturas muy igualadas: 1403,1428 y 1430 metros.

 

    El carril vuelve a bajar y se mete para el barranco por donde va naciendo el arroyo de los Yeros, según los mapas, el arroyo de los Cerezos, según me han dicho algunos y el arroyo de Monegrí según yo creo que es su nombre verdadero. Ha caído de nivel. Ahora discurre por la curva que marca los mil cien metros. Antes de llegar al barranco se torna llana. Ya avanza por el kilómetro ocho justo desde el punto de arranque. Por este punto me van quedando cerca   los cortijos de Monegrí. Abajo en el barranco de la derecha pero no se ven desde este carril. Se presenta el terreno como en forma de hoyas con algunas llanuras pobladas de carrascas y preciosos pinos laricios. Si alzo la vista y miro al frente me van saludando las imponentes laderas del pico Yelmo. Cuando ya se va aproximando al arroyo sube bastante buscando el mejor paso. Por aquí otra vez la pista ha sido usada por las aguas que al correr por ella le han dibujado surcos.

 

    Cruza el cauce del arroyo de Monegrí y lo hace a ocho novecientos del comienzo. Lo cruza por un sitio muy bello. Por donde crecen muchas zarzas, helechos, hiedra y pinos. En el día de hoy no baja y en este mes de agosto no trae agua este arroyo por este punto. Su nacimiento podría situarse unos trescientos metros más arriba y en un punto que se le conoce con el nombre de Fuente del Avellanar. Casi al borde de la llanura que por la parte más alta va aprovechando la carretera que va desde Navalcaballo para Pontones. A partir de aquí la pista sube un poco y lo hace para cortar un precioso y robusto puntal que según cae de la cumbre del Yelmo va configurando dos vertientes. Esta primera vertiente que es la que el carril va remontando presta aguas a los primeros metros del arroyo Monegrí en el tramo que hay por debajo del carril que recorro hasta   los cortijos de Monegrí. La segunda vertiente también por debajo de la pista es la que va dando forma a un arroyuelo que baja paralelo al arroyo Monegrí y por donde sube un carril poco usado. Lo que estoy describiendo es como un puntal que se desprende de las cumbres más altas del Yelmo y en un kilómetro doscientos metros de recorrido tiene un desnivel de setecientos metros. Casi pura pared en vertical.

 

    Según avanzo ya por este lado del arroyo empiezo a ver el rincón por donde el cortijo de Monegrí. Queda como a cuatrocientos metros en línea resta. Al terminar del remontar el puntal que ya dije se presenta como un replanto y por la derecha se aparta un Trocico de pista. Se nota que está muy poco usada pero se me ocurre pensar que podría ser la pista que remonta arroyo por el arroyo que corre paralelo al de   los cortijos de Monegrí. Ya he dicho que es este un barranco de cauce muy corto, sin agua ninguna y muy torrencial. Por ese barranco el otro día vi que subía un carril poco usado. Quizá este ramal que ahora se me presenta por la derecha sea al final del que viene desde lo hondo. A hora la pista discurre muy pegada a las paredes que caen desde la cumbre del Yelmo. Por la curva de nivel que limita los mil doscientos metros. Y a partir de este punto hasta el arroyo de la Aliseda ni sube ni baja. Avanza casi llana. Pero para subir por el arroyo de Monegrí y llegar hasta esta pista hay que remontar mucho. El Puente del Moro se sitúa sobre los ochocientos metros y la pista por aquí va por los mil doscientos metros.

 

    En el kilómetro nueve seiscientos vuelve a cruzar el arroyuelo que ya dije discurre paralelo al de Monegrí. Ahora discurre enfrentada a toda la enorme ladera que acabo de recorrer. Sube una cuesta bastante empinada y como tiene que cortar las rocas para abrirse paso desde el lado de arriba han rodado piedras. Se han quedado por la pista y en algunos momentos es difícil avanzar con el coche. Es esto lo normal porque por el lado de arriba es por donde se alzan las grandes paredes que caen desde la cima del Yelmo. Por el lado izquierdo del carril aparecen algunos álamos. El pueblo de Segura de la Sierra destaca al frente con una figura muy hermosa. En cuanto avance un poco más me voy a encontrar casi en línea resta con el pueblo de la cumbre. Desde el punto más próximo en línea resta hay una distancia de algo más  de un  kilómetro  pero siguiendo las formas del terreno sería necesario recorrer siete u ocho kilómetros.

 

    Aparecen los olivos que sembraron por estas laderas y que se ven muy bien desde el mirador de Peñalta. Ya va concluyendo la curva que ha dibujado para rodear al macizo del Yelmo. Por eso se empieza a ver el valle de Cortijos Nuevos y todos esos olivares. Con los primeros olivos se presenta un collado pequeño y un rellano. En el kilómetro once doscientos hay una curva que baja  mucho para superar la pared que cae desde la cumbre. Sobre la misma pared veo algunas construcciones formadas de piedras sueltas. Parece que fuera un pequeño corral de piedra para encerrar ganado en una covacha que es muy poca cosa. La tierra es la propia de los sitios donde duermen ovejas. Desde por aquí se puede coger alguna Veredillas que remontando algo más lleva al rincón conocido por los Frailecillos. En un rincón donde en tiempos pasados levantaron una humilde construcción cerca de unas tierras más o menos llanas. Ya cae esto un poco al lado del sol de la tarde pero todavía casi enfrentado a las casas de El Batán. A esta sencilla construcción le llega un carril que se aparta de esta pista que recorro bastante más adelante.

 

    En este mismo punto crecen muchos álamos por la parte de abajo del carril que recorro. Se nota que son tierras algo húmedas. Por aquí mana agua en los momentos de lluvias o nevadas. Ya dije que por aquí es por donde empieza a nacer el arroyo de la Aliseda. Además de los álamos hay fresnos y alguna higuera, muchos helechos, pinares y romeros. En cuanto avanzo un poco veo la figura de unos cortijos remontados sobre dos carretas. Son   los cortijos de los Poyos. A esta misma altura y por debajo de la pista hay por lo menos cinco cortijos pero los que desde la pista se ven son los dos de los Poyos. Desde las casas de El Batán por esta ladera del Yelmo suben varias pistas de tierra. Son las que vienen a estos cortijos. Me paro y al observarlos despacio compruebo que los cortijos no están habitados. Son ruinas que se desmoronan en la soledad de esta ladera. Las tierras que les rodean parecen buenas. En ellas estaban las huertas en los tiempos pasados. Ahora por aquí solo hay zarzas, pasto y juncos y algunos olivos. Me asombran las grandes encinas que por aquí clavan sus raíces. Lo mismo que ya he descubierto junto a las ruinas de muchos cortijos en estas sierras.   Los cortijos estos se presentan en el kilómetro once ochocientos.

 

    Kilómetros doce. Por la derecha hay una anchura grande. Parece que esto es un sitio para cargar camiones o remolques. Sólo unos metros más adelante y también por la derecha y en la misma pista se abre una cueva. Está cercada y cerrada con candado. Es una preciosa cueva natural que usan como corral para encerrar ovejas. Hace muchos años estuve en esta cueva y en aquella ocasión no estaba cerrada con alambrada. Kilómetro trece. Por aquí van cayendo el surco de algunos arroyos. Sé que por aquí cerca es por donde la Fuente Zamarrilla tiene su nacimiento. La famosa fuente que tengo descrita en mi libro de Segura de la Sierra y que también se describe en textos antiguos. No he tenido todavía la suerte de beber agua en esta fuente. De las laderas del Yelmo y sobre todo estas que caen para el río Trujala brota mucha agua. Ya desde aquí veo una amplia panorámica del gran valle de Trujala y desde Cortijos Nuevos para la Puerta de Segura.

 

    Remonta mucho y traza dos curvas muy cerradas. Alcanzo el kilómetro catorce quince. Llega a un collado pequeño y vuelca para Cortijos Nuevos. Ahora baja. Cruza los surcos de varios arroyuelos que van naciendo por aquí y llevan sus aguas al río Hornos. Un poco más adelante por la izquierda se le aparta una pista de tierra. Desciende por la ladera y por entre olivares va buscando la aldea de El Ojuelo. Unos metros más adelante cruza el arroyo del Tornadizo. Este muere en el río Hornos justo por la aldea de Carrasco. En el kilómetro dieciséis ochocientos llega la pista que por la derecha remonta a la Tiná de José Ojeda y a la de los Frailecillos. Se mete ahora como para las entrañas del Yelmo mientras remonta un poco y sobre el kilómetro dieciocho trescientos aparece la Fuente del Tejo. Es una construcción en forma de covacha toda de piedra y en su interior y al fondo mana el agua de esta fuente. La hizo Icona y le pusieron una tabla colgada en la entrada y arriba donde se puede leer: "Agua de la Fuente del Tejo". Los de las aldeas de Trujala y al Ojuelo conocen bien esta fuente.

 

    Solo unos metros más adelante y por la derecha se aparta la pista que remonta al Yelmo y engancha a la carretera que va para Pontones y Segura de la Sierra. Lo hace por el kilómetro dieciocho seiscientos. En una tabla hincada por la derecha puedo leer: "Fuente de los Ganados". Desde aquí el carril que recorro cae ya muy en picado. Un poco más adelante también por la derecha se presenta el mirador de El Robledo. Kilómetro diecinueve justo. Lo levantaron sobre un cerrillo que da vista al pueblo de Hornos y a Cortijos Nuevos. El carril ahora desciende muy en picado y después de varias curvas aparecen las primeras casas de la aldea de El Robledo. Por la derecha la entrada al camping y es el kilómetro veinte quinientos. Aparece la carretera asfaltada y las casas de la aldea. Debería ahora pararme despacio y contar aquí lo que mi corazón ha sentido a lo largo del recorrido de esta ruta. Debería contar los mil recuerdos que por este rincón del camping, por la Fuente del Tejo, por las laderas del Yelmo y por otros muchos rincones tengo. Debería hacerlo porque esto haría que me sintiera bien pero no tengo tiempo. Cae la tarde del día quince de agosto y mañana por la mañana ya me marcho otra vez de este pueblo de la Cumbre. Me llevo los recuerdos, el aire puro, el perfume del espliego, el azul del cielo y el fresco de las mañanas y también el dolor de tu ausencia. Me llevo conmigo un mundo que ni tiene nombre ni interesa a nadie pero me lo llevo mientras me da la muerte y la vida en el alma y en el cuerpo y me marcho mañana. Por eso no tengo tiempo ni debo escribir más en este día.

 

    Algunos nombres. 

    Por donde   los cortijos de los Poyos se encuentra el Collado Aliseda, cortijo de los poyos de en medio y los Poyos. Cortijos de Monegrí de Arriba y cortijo de Monegrí de Abajo. También tenemos, arroyo de Monegrí, arroyo de la Maleza, arroyo de los Cerezos, Molino de Arriba o de Santiago y Molino de Abajo por donde el Puente del Moro. Morro del Molino de Arriba, Los enarenares, arroyo Borracho, arroyo de la Canalica, el Barranco de Soguilla, Era del Gamonal, Piedra del Carril, Cueva Hernando, Manantial de Zamarrilla que da agua a toda la comunidad de regantes de Trujala. Más adelante está el Barranco del Lobo y ya la Fuente del Tejo…

          

           72- Segura de la Sierra carretera y carril a las

               cascadas del arroyo de La Hueta.  

 

        

Todo está preñado
de tu ausencia
y todo rebosa
de tu belleza,
 sería todo hermosísimo
si estuvieras.
 

 

          Las distancia.

           El recorrido total de esta ruta es de, aproximadamente, siete kilómetros. Pero como por muchos puntos va campo a través y luego ofrece varias opciones, estas distancias pueden ser solo orientativas. El tiempo a emplear también variará pero para una orientación siguiendo la ruta que describiré es necesario unas tres horas sin ir muy aprisa. Una de las opciones es terminar el recorrido en la misma aldea de La Hueta y en este caso las distancias son menos. Quiero decir que esta ruta no está señalizada ni se recoge en casi ninguna guía para turistas. Pero es una ruta muy bella y con rincones llenos de un encanto como pocos en estas sierras. Está muy poco trillada por las personas y por eso es casi seguro que en todo momento iremos en la más absoluta soledad.        

 

           La ruta.

         La trazo saliendo desde Segura de la Sierra por la carretera que lleva a la Era del Fustal. En la desviación antes de los Arroyos se viene por la carretera que baja a Orcera, cruza un primer arroyo conocido por el arroyo de Rolamiel, por donde existen las ruinas de unas tinadas a la derecha y se ven los tubos que recogen el agua para el pueblo de la cumbre. Pasando este primer arroyo y dos o tres curvas, el final de una pequeña recta y al cruzar otro arroyuelo de menor entidad, por la derecha sale un carril de tierra. No tiene cadena por lo que se puede recorrer con el coche pero esta ruta está descrita recorrida andando. Así que en el punto atrás mencionado se puede dejar el coche en una cantera que existe por la derecha. Como luego hay que regresar por la carretera arriba desde  La Hueta encontraremos el coche mucho más cerca. El carril que sale por la derecha  es el que lleva al arroyo de la Fuente de la Laguna conocida por el lugar como La Laguna y al arroyo de la Hueta. Por este carril arranca la ruta subiendo un poco. Enseguida se encaja en unas tierras llanas muy poblada de pinos. Por la zona crece en abundancia el espliego y por eso en verano seguro que por estas tierras encontraremos colmenas. También por aquí crece en abundancia el romero. La floración del romero y del espliego lo aprovechan muy bien las ovejas para la elaboración de la miel.  Atravesadas las tierras llanas el carril se mete por entre pinares, baja un poco y después de una curvas, por la izquierda se aparta un carril menos usado. Siguiéndolo se llega a la fuente de la Laguna. Es justo donde nace el arroyo que luego antes de la aldea de La Hueta se juntará con el arroyo de la Hueta y ambos formarán la primera gran cascada. La que visitará esta ruta.

 

           La fuente de La Laguna propiamente es una laguna natural. Una dolina que se han hundido en el terreno y en su centro tiene un sumidero. El Ojo  de la Laguna o el Ojo de Mar es como le llaman por el lugar. En verano casi se seca pero en invierno y primavera tiene agua porque en esta hondonada natural se acumulan las nieves y las aguas de las lluvias. Tiene un rebosadero natural pero casi todas sus aguas se escapan por el sumidero central donde acumula fango. Este hoyo tiene gran peligro ya que si alguna persona o animal se hunde en este barro probablemente sea tragado. El rincón es de una belleza excepcional por donde crecen los juncos, los pinos, la mejorana y el espliego.  

 

           El carril principal que sigue al frente lleva hasta el mismo arroyo de la Hueta. Lo cruza y por esta ladera norte se va hasta la Piedra del Agujero, los Pozo de la Nieve y el camping de la Canalica. Justo al llegar al arroyo, por el lado de la izquierda se ve una llanura y en ella unos tornajos. Esta es la fuente de Peñallana. La peña llana es una roca que ahí mismo, entre la fuente y el arroyo, parece dormir plácidamente. Desde estos tornajos salen unas sendas de animales que se van por el surco del arroyo bajando. Se pueden seguir bien pero algo más abajo se van perdiendo y hay que ir cogiendo el mejor terreno para continuar bajando lo más pegado posible al arroyo  hasta tropezar con un carril de tierra muy poco usado. Se le sigue para la izquierda cruzando el arroyo y poco a poco va cayendo para el centro de los dos arroyos. En un momento el carril  se aparta del arroyo de la Hueta y se viene para el arroyo de la Laguna. Se asoma a un puntal y ya deja ver este arroyo. Enseguida se le oye y unos metros más adelante, después de descender una empinada ladera, se tropieza con el mismo cauce del arroyo de la Laguna. Solo unos metros más abajo la senda se asoma al barranco por donde se despeña la cascada. No se le ve bien pero se le intuye grandiosa. Esta es la primera cascada del arroyo de La Hueta. Son seis las cascadas en este arroyo y todas en este tramo y muy seguidas. A este tramo se le conoce con el nombre de “La Cerrá”. Tiene sentido porque justo por donde se originan las cascadas todo el recorrido del arroyo es una pura cerrada. El cauce del arroyo tiene que cortar todos los voladeros, tajos rocosos, que caen desde la montaña y por eso se ha formando un profundísimo surco. Una grandiosa cerrada que a su vez originas las preciosas cascadas.

 

           La senda se pega al lado izquierdo ahora de los dos arroyo ya fundidos en uno y en cuento recorre unos metros por el lado de abajo de una gran pared rocosa, se le aparta por la derecha una senda muy pobre y por completo cayendo en vertical para el arroyo. Es senda turistera, hecha por los turistas y por eso va por donde puede y de cualquier forma.  Por ella se baja con cuidado para no salir rodando y en unos metros llegamos a las aguas de los dos arroyos fundidos. Por el cauce sube la senda solteando las aguas como puede y se mete debajo mismo de la preciosa cascada. Muy bella por la caída tan alta que tiene y por lo abierta que se despeña.  Solo unos metros más arriba se ve la otra cascada. La que se forma con las aguas del arroyo que baja del calar del Navalperal. La primera que visitamos y más bella se forma con las aguas que descienden por el arroyo de la Laguna. El rincón es de una belleza sin comparación. Esta es la primera cascada del arroyo de la Hueta que en realidad la forman la unión de los dos arroyo y por eso hay dos cascadas.  Más abajo hay otras pero ya no es posible llegar a ellas desde este lado de arriba. Para verlas hay que entrar por la aldea de la Hueta arroyo arriba y aun así no es fácil llegar a todas. También es posible seguir por la senda y cuando se divide para la derecha bajar por ese ramal. Lleva a la que sería la segunda cascada o la tercera si decidimos que la primera esta formada por dos, para cada arroyo una.

 

           En esta segunda cascada o tercera se puede ver, desde el lado de arriba, la cuarta cascada. Pero para verla desde abajo hay que subir desde el lado de la aldea de La Hueta. De todos modos desde arriba también es muy bonita. Desde este punto hay que remontar otra vez por la senda y ya en la principal seguir hasta encontrar otro ramal de senda que se aparta por la derecha. Cae bruscamente por la ladera hacia la aldea y cuando ya ha bajado bastante se puede entrar otra vez al arroyo para ver las siguientes cascadas.  

 

           Desde las dos primeras cascadas la senda sigue por la ladera y por el lado de debajo de grandes paredes rocosas y se va viniendo para el valle de la aldea de la Hueta. Dos o tres veces se van apartando ramales para el lado de abajo pero la principal, si es que ya pretendemos regresar, es la que siempre sigue al frente y sin perder altura sobre la ladera. Ante nosotros van apareciendo las casas de la Hueta y la espléndida llanura por donde se recogen las huertas. Al poco de seguir esta senda encontraremos las ruinas de un cortijo. Se le conoce por la Tiná de la Hueta. Desde este cortijo hasta la carretera ya es pista de tierra aunque poco usada. Siguiéndola se remonta hasta la carretera asfaltada justo por el kilómetro siete. Desde aquí solo nos queda girar para la izquierda y subir carretera arriba en busca del coche que nos queda a unos tres kilómetros.

 

           Pero si hemos optado por seguir los ramales de sendas que se van apartando para la derecha y llevan a las otras cascadas de las cerrada al final saldremos a la aldea de la Hueta. Desde este punto para regresar hasta donde hemos dejado el coche hay una buena distancia. Todo por carretera y subida. Lo más pesado y duro del recorrido. Pero si alguien se ha traído el coche hasta la aldea  todo queda resuelto. El recorrido se hace desde las partes altas para ir bajando arroyo adelante en las dirección que corren las aguas hasta salir por la aldea de la Hueta. Creo que esta es una de las formas más emocionantes y bonita de recorrer estas cascadas. También es posible dejar el coche en el kilómetro siete de la carretera asfaltada y desde aquí seguir la senda que lleva directamente a las dos primeras cascadas. Ya en este punto es cuestión de organizar el recorrido como se quiera. Las personas de la aldea siempre lo organizan subiendo por el arroyo. Para ellos es lo más cómodo puesto que parten desde la aldea pero luego tienen que regresar a ella por lo que un trozo de la ruta se repite. De la forma que yo la he descrito nunca se repite ningún trozo de la ruta.  

 

           En general la ruta no presenta muchas dificultades ni se hace larga pero recorre un buen trozo de terreno y sobre todo, desde la fuente de Peñallana hasta la cascada, el tramo es un poco complicado. Pero merece la pena por la belleza de los paisajes y la emoción que se va experimentando según se acerca la cascada.  Al comienzo de la primavera, a lo largo de toda esta estación y hasta mediado del verano es la mejor época para visitar esta ruta. Es cuando más agua tiene el arroyo. En invierno puede presentar algún problema por la nieve y los hielos que siempre son peligrosos a la hora de salvar las torrenteras que hay junto a las cascadas. Pero si lo logramos seguro que el espectáculo será muy bello. Junto a las cascadas y por toda la gran cerrada crece la Pingüicula vallisnerifolia. Es la famosa planta insectívora, única en todo el Parque Natural  pero que también se da en otros lugares fueras de estas sierras. En esta cerrada se le puede ver con mucha facilidad. Permanece verde todo el verano.

 

   En verano son abundantes por esta zona las mariposas. Aprovechan el fresco que regalan las aguas de las cascadas, las plantas que junto a estas aguas y las rocas, crecen y sobre todo aprovechan las limpias florecillas de muchas de estas plantas. Contemplar estas bonitas mariposas, la corriente saltando limpia, el verde del musgo trabado por donde se deslizan las aguas y los mil perfiles que regalan las cerradas, es un gozo único en este suelo. Ya solo con esto y por esto, sería suficiente para colmar plenamente una visita al rincón. Pero el rincón, como ya he dicho atrás, regala mucha más belleza, paz, frescura y misterio.   Por las partes de arriba de la aldea de La Hueta, tierras donde en otros tiempos estuvieron las huertas, todavía crecen las higueras, los ciruelos, las parras y las nogueras. Muchas de estas frutas no las recoge nadie por lo que son alimento para las aves y otros animales del bosque.  Especialmente son ricas y muy buenas las redondas moras que cuelgan de las zarzas. Todas las moras que cuelgan de las zarzas repartidas por este grandioso Parque Natural, son buenas y gordas, pero las que se dan por las tierras de este rincón de la Hueta, parecen que tienen un algo concreto. Lo digo porque las he saboreado en muchas ocasiones. Por eso decía que la sierra no es solo trazar una ruta a cualquier rincón y recorrerla sin más. Los pequeños matices que ofrecen cada uno de los caminos, paisajes y lugares por donde van las sendas a veces pueden resultan mucho más placenteros que el más espectacular panorama.  

  

           Algunos nombres en torno a la aldea de La Hueta

           La bonita aldea de La Hueta queda enmarcada por tres grandes picos que son los siguientes: Peñalta con 1412 metros, Monte de las Acebeas y pico de Navalperal con 1620 metros, y el Monte de Bucentaina y Cerro de Bucentanina con 1395 metros. Entre Navalperal y Bucentanina queda la bonita y curiosa Piedra de los Agujeros. Así que La Hueta se recogen en un bonito valle repleto de vegetación y mucho agua. Fundamentalmente el agua le llega del gran macizo del Navalperal. Es en estas laderas norte donde nace el arroyo de la Cerrá, el de las cascadas que algo más abajo se le conoce por el arroyo de La Hueta y luego más abajo por el río Morles.

 

                ¿La palabra HUETA? Con certeza no sé qué significa. No aparece ni en el diccionario de la Real Academia Española ni en el del "Bocabulario de Nordeste Andaluz" de Alejandro F. Idañez.  Quiero intuir que esta palabra hace referencia a un terreno con las cualidades de una huerta. Sitio más o menos grande con tierras muy fértiles y donde abunda el agua. El lugar donde está encajada la aldea de la Hueta es exactamente esto: un amplio espacio de tierra más o menos llana con muy buenas cualidades para ser cultivada y por donde abunda el agua y la vegetación. En otros tiempos todo este terreno era sembrado por los serranos que lo ocupaban. Hoy ya menos pero en otros tiempos todo era una pura huerta de donde se sacaban las mejores hortalizas, cereales y frutas para el sustento de las personas que por aquí vivían. Por esta riqueza natural, agua, tierra y clima, puede que ellos le pusieran el bonito nombre de Hueta. ¿Quiza "huerta" en un principio pero por la peculiaridad del habla serrana se quedó sin la "r" que ahora falta?    Huerta sin la "r"  es igual a HUETA.  ¿Me equivoco?  De suyo todavía por el lugar se conserva un topónimo casi, casi exacta al actual nombre de la aldea. Este topónimo es "La Huerta".

 

                Desde las mismas casas de la aldea se ven y rodean los rincones con los siguientes nombres: el Cerro Bucentanina, en la falda está la Tiná de la Casica, la Piedra del "Bujero", divisoria de las vertientes Arroyo de los Molinos y río Morles,  el Calar de Navalperal, Arroyo de la Cerrá  que es donde se originan todas las cascadas, La Laguna, por encima del Arroyo de la Cerrá y que da lugar a un corto arroyo que más abajo ofrecerá la más bonita de todas las cascadas. Cerro del Caquirucho, Tiná de La Hueta, Peñalta, Puerto de Siles, Arroyo de las Praeras, Los Arenales, Las Praeras, Los Pardales, Cortijillo Pedro Cózar, Cerro Pelao, Arroyo de La Hueta, la Ribera del Cortijo, Poyo de los Perales, La Huerta, El Nacimiento, El Llano, Cañá del Moral, La Muralla por debajo de las casas de La Hueta. Ya en las casas de estas aldeas tenemos el Lavadero y el Pilar. Muchos otros nombres hay por estas tierras pero ya no son de tanta relevancia.


    Del "Diario de los Últimos días" 5 de agosto. Encuentro con la Aldea de La Hueta.

  A media mañana me he ido por la carretera que lleva a la Era del Fustal y en el desvío me he metido dirección a Orcera. Por esta bonita y grandiosa vertiente he descendido y al llegar al desvío me he metido por la carretera que lleva a la aldea de La Hueta. Quiero decir que La Hueta es una pequeña aldea, en otros tiempos solo una cortijada, en la hondonada norte del pico Navalperal. Por el levante remonta la cumbre del Cerro Bucentaina y por el poniente le corona el cerro de Peñalta. Justo al borde del arroyo de la Hueta construyeron las primeras casas de esta ahora pequeña y bonita aldea. Por este arroyo baja mucha agua incluso en los meses más secos. Se la regala la cumbre del Navalperal.

 

Esta bonita y blanca aldea es una de las que usaron para experimentar en la sierra aquello de la “Energía fotovoltaica”, uno de los muchos bulos en estas sierras. Tenían los dineros para montar una línea eléctrica  como Dios manda y a las personas de la aldea le dijeron:

- ¿Queréis energía solar y con línea de cables?

Las personas dijeron:

- Queremos luz eléctrica con tendido de cables y demás como todo el mundo.

Les contestaron:

- Si os ponemos energía solar no tendréis que pagar recibo y si os ponemos de la otra, sí tendréis que pagar todos los meses.

Y la pobre gente dijo que siendo así que les pusieran energía solar. El dinero que se ahorraron con este cambio se perdió y nadie sabe dónde fue aunque muchos luego han visto que aparecieron olivares, cortijos y casas que antes tenían otros dueños. Y lo de la energía solar en La Hueta pasó como en tantas otras aldeas de estas sierras. Las personas no pudieron ni siquiera poner una nevera y en cuanto pasaron los años  las instalaciones se estropearon. Nadie las arregló porque ya no había dinero. Pero en un principio si lo hubo y se perdió por derroteros distintos a los que debían haber sido. En el verano y mes de agosto del 2003 en esta aldea de La Hueta todavía no tienen luz eléctrica y por ello están muy enfadados. ¿Quién les engaño y por qué?

 

                Pues a este rincón he llegado a media mañana y nada más acercarme ya me sentía asombrado. Todo el rincón es de una gran belleza. Y lo que más decora es la densa y verde vegetación tanto de pinos como de nogueras, encinas y muchos árboles frutales. La carretera se acerca a la aldea como con algo de miedo y con lo  que primero que se encuentra es con la preciosa fuente. Justo al borde de la carretera que llega y por el lado derecho. Dos muy buenos caños de agua tiene y en ella me encuentro a una mujer mayor llenando sus garrafas de agua. Le pregunto:

- ¿Por qué es tan buena esta agua?

- Porque lo es. No tiene nada de cloro y como viene de las cumbres de ese monte pues es un agua muy buena. Como no hay otra en toda la sierra.

Me lo creo y ya no le pregunto más.

 

 Por el lado de la izquierda según se llega y al borde mismo de la carretera se encuentran los lavaderos. También en ellos hay una mujer mayor. La saludo y le digo que ahora ya casi nadie debe lavar en estas pilas. Me responde:

- Pues aquí lava todo el mundo. Ahora tanto como en los tiempos pasados porque en esta aldea todavía no hay luz eléctrica. Nadie tiene ni televisión ni nevera ni lavaplatos u otros aparatos  modernos.

La creo y al fijarme en la noguera que crece un poco más cerca de las casas me asombro. Es la primera vez que en la sierra del Parque Natural  encuentro una noguera como esta. Es muy frondosa, gruesa y grande pero todas las nogueras que conozco crecen en forma de paraguas, casi redondas y bajas y ésta crece casi recta y tiene al menos treinta metros de alto.

 

                Desde la fuente y el lavadero he seguido y unos metros más adelante me he venido para la derecha, he remontado una cuestecilla y en una era he dejado el coche. Me he bajado y por el borde de la acequia me voy buscando la cascada de La Hueta. Antes de encontrarla me y tropiezo con muchas tierras que en otros tiempos fueron huertas pero ahora sin cultivar. Por completo abandonada y comidas por las plantas silvestres. Por esta tierra todavía crecen muchos árboles frutales y de ellos he cogido tanto higos como ciruelas, uvas y melocotones.  También he cogido muchas moras y me he asombrado de las encinas tan grandes y bonitas que por aquí crecen. Al borde mismo del arroyo y casi todas creo que son centenarias. Las mejores encinas que he visto en toda la sierra. Sigo la sendilla que va por el borde  de la acequia y al poco me encuentro con el cauce del arroyo. Unos metros más arriba me tropiezo por donde arranca la acequia y un caño de agua casi como el cuerpo de una persona. Me lavo las manos, bebo y sigo, salto por unas rocas y solo unos metros más arriba me encuentro la cerrada. Al salir me saluda la preciosas cascada.

 

                Me alegro al tiempo que me asombro de una cascada tan bonita y con tanta agua en estas fechas y por aquí me quedo. Saco varias fotos tanto de la cascada como de la cueva por la derecha y de las flores   de la viuda que por aquí hay muchas. En una de ellas se posa una mariposa y a placer le hago todas las fotos que quiero. Ni se mueve. Después de recrearme hondamente en tan bonito rincón y con tanta agua  fresca y limpia regreso. Sigo la senda por la que he llegado y mientras vuelvo me entretengo en recoger moras.  De la fuente bebo y lleno varias botellas de agua y me pongo en marcha de regreso.

 

                Conforme ya venía para Segura de la Sierra por las cumbres del Yelmo descubro algunas nubes. Me alegro porque tienen pinta de tormenta y por eso deduzco enseguida que por la tarde puede haber tormenta. Y por la tarde ha llovido con mucho viento fresco y casi sin truenos. Mientras he escrito estos renglones ha estado lloviendo y corriendo el agradable fresco. Y me ha gustado mucho. Una de las cosas que más me gusta es coger alguna tormenta por estas sierras. Me ha entusiasmado tanto que al ver la lluvia caer he dejado de escribir y en bañador me he salido al pequeño balcón que en esta casa me regalan. Ahí me he sentado en uno de los escalones y he dejado que la lluvia me lave hasta lo más hondo. Desde este balcón tan original  se  ve todo el valle de los olivos por donde el pueblo de Orcera, la Puerta y otros y mucha más sierras. Puedo ver casi todas  las casas de este pueblo de la cumbre pero tengo la suerte que a mí no me ve nadie.

 

                Cuando ya me he cansado de que la lluvia me moje me he metido en mi habitación y he seguido con este trabajo. Pero ahora soy feliz como pocas veces en mi vida. Estoy recién regado por la lluvia de una de las tormentas de verano en tu sierra y además, acabo de comerme un helado de mora. Las moras que he cogido por La Hueta las he convertido en mermelada y en helado. En una taza pequeña he echado azúcar, leche y moras y lo he puesto en el congelador. Se ha enfriado  y ha salido el helado más rico que nunca comí.  Así que fíjate cuántas cosas he vivido esta mañana de agosto.  Ya he pasado las fotos al ordenador y han salido de ensueño. Sobre todo las que he  sacado a la cascada del arroyo de la Hueta.

 

                En cuanto tenga tiempo voy a ponerme a trabajar en una nueva ruta por los alrededores de Segura de la Sierra. Esta de la Hueta no la tengo recogida en ningún sitio y me parece de las más bonitas. La he dejado grabada en la grabadora de mano que siempre llevo y así ya tengo la información. El año pasado no me dio tiempo hacer esta ruta pero este año ya la tengo recorrida, vivida, algo escrita y con las fotos listas. De este rincón como de tantos otros de estas sierras que te pertenecen no conoces nada. Y es una pena porque son muy bellos estos parajes. Esta mañana hasta me han querido vender una casa con su huerta y todo en la Hueta.

 

                A las seis de la tarde la tormenta se ha desinflado pero lo que más falta hacía sigue activo: el viento fresco. Ya era hora que este verano dejara de hacer calor. Por lo menos esta tarde, después de la tormenta que he dicho y en este rincón del pueblo de la cumbre, hace fresco. Corre una leve brisa muy fresca con olor a tierra mojada y eso se agradece. Se anima el cuerpo y el alma. 

 


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